Revista Científico-Metodológica, No.85 enero-abril, 2026. ISSN: 1992-8238
EN CASA
MSc. Arnaldo Alfredo Delgado Fernández. Estudiante de Doctorado del Instituto de Estudios para América Latina. Universidad de Alicante, España.
Correo electrónico: adf3@alu.ua.es
ORCID: http://orcid.org/0000-0002-2656-9727
Dr. C. Israel Escalona Chadez. Universidad de Oriente. Santiago de Cuba. Cuba.
Correo electrónico: iescalona@uo.edu.cu
ORCID: https://orcid.org/0000–0002–9653–3877
Dr. C. Yanet Leal Cosme. Profesor Titular. Universidad de La Habana, La Habana.
Correo electrónico: yanet@uo.edu.cu
ORCID: http://orcid.org/0000-0001-9412-6111
Recibido: septiembre 2025 Aprobado: diciembre 2025
RESUMEN La educación privada durante la República Burguesa en Cuba, es un tema escasamente abordado por la historiografía cubana, aún y cuando numerosas personalidades del proceso revolucionario se formaron en instituciones de este tipo. Incluso muchos fueron maestros de las mismas como es el caso de Frank País (1934-1957) y Oscar Lucero Moya (1928-1858), ambos alumno y profesor del Instituto Martí de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba. Institución caracterizada por una enseñanza nacionalista y martiana, desde su fundación por la “American Baptist Home Society”, en 1900, hasta su clausura en 1957. De ahí que esta investigación persiga como objetivo: Explicar la evolución histórica y la formación martiana y nacionalista del Instituto Martí de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba de 1900-1958. Para una correcta explicación se establece una periodización de su evolución histórica en dos etapas. Una primera de 1900-1931 y otra de 1937-1957, año que marca la clausura definitiva de la institución educativa. Palabras clave: martiana, nacionalista, educación, etapa, formación |
ABSTRACT Private education during the Bourgeois Republic in Cuba is a topic scarcely addressed by Cuban historiography, even though numerous personalities of the revolutionary process were educated in institutions of this kind. Many were even teachers in such schools, as in the case of Frank País (1934-1957) and Oscar Lucero Moya (1928-1858), both student and teacher at the Martí Institute of the First Baptist Church of Santiago de Cuba. This institution was characterized by a nationalist and Martí-inspired education from its founding by the American Baptist Home Society in 1900 until its closure in 1957. Hence, this research aims to explain the historical evolution and the Martí‑inspired and nationalist formation of the Martí Institute of the First Baptist Church of Santiago de Cuba from 1900 to 1958. For an accurate explanation, a periodization of its historical evolution is established in two stages: the first from 1900 to 1931 and the second from 1937 to 1957, the year marking the definitive closure of the educational institution. Keywords: Martí-inspired, nationalist, education, stage, formation |
Aún y cuando, posterior a 1959, se han publicado numerosos estudios sobre la historia de la educación en Cuba. De manera predominante son tratados aspectos generalizadores y sobre todo sin priorizar la educación privada en el contexto de la república burguesa y mucho menos la formación nacionalista y martiana de las nuevas generaciones de ciudadanos, en ese contexto, un aspecto esencial para la construcción de la identidad nacional.
Finalizada la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericano, en 1898, Cuba dejaba de ser colonia de España y pasaba a un período de dominación neocolonial, acuñado por la historiografía cubana como “república burguesa”, ya que aunque tenía un aparato gubernamental, y una constitución promulgada, esta estaba supeditada a la Enmienda Platt que garantizaba a Estados Unidos intervenir militarmente en Cuba en el contexto que lo considerara oportuno.
Con la intervención norteamericana en 1898 llegaron a Cuba y específicamente a Santiago de Cuba, epicentro de la confrontación bélica, las primeras misiones evangélicas protestantes, que no solo fundaron iglesias como la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba, sino también colegios privados supeditados a las mismas, tal es el caso de la “American Baptist Home Society”, de Norte América, responsable de la fundación del Instituto Martí en 1900, en el templo de la institución eclesiástica mencionada.
Durante la primera mitad del XX, Santiago de Cuba fue un hervidero de tensiones culturales y políticas. Como segunda ciudad en importancia del país, y núcleo de significativos movimientos independentistas, desarrolló una identidad local estrechamente vinculado al nacionalismo cubano. En ese contexto, la educación y particularmente la educación privada desempeñó un papel decisivo en la configuración de una memoria nacional que no siempre coincidía con los intereses del Estado republicano ni con los discursos oficiales.
Las escuelas privadas fueron más que meros espacios de instrucción. Se convirtieron en escenarios de disputa simbólica entre distintos proyectos de nación, en los que se articulaban influencias religiosas, extranjeras, raciales y clasistas. Tal es el caso del Instituto Martí, centro educativo caracterizado por una enseñanza nacionalista y martiana como se demuestra en las investigaciones de (Rosales & Puyans, 2023), referente fundamental de este artículo que persigue como objetivo: Explicar la evolución histórica y la formación martiana y nacionalista del Instituto Martí de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba de 1900-1958.
La historiografía educativa cubana y latinoamericana más reciente ha insistido en la necesidad de examinar los procesos formativos desde enfoques históricos y socioculturales que reconozcan la educación como un espacio de producción simbólica, construcción de ciudadanía e identidad nacional. Estudios actuales subrayan que el análisis de la educación requiere atender no solo a las políticas estatales, sino también a las experiencias institucionales diversas que coexistieron y dialogaron —en ocasiones de manera conflictiva— con los proyectos hegemónicos de nación (Alba Moreno, 2024; Rodríguez Cruz & Hernández Díaz, 2024). Asimismo, las investigaciones recientes sobre los desafíos y transformaciones del sistema educativo cubano enfatizan la importancia de revisar críticamente los antecedentes históricos que configuraron las prácticas pedagógicas, los valores cívicos y las representaciones de lo nacional (Figueredo Maldonado & Saraiba Núñez, 2025). Desde una perspectiva más amplia, los estudios sobre educación, nación y cultura política en contextos latinoamericanos destacan la relevancia de las instituciones educativas no estatales como actores fundamentales en los procesos de socialización ideológica y formación identitaria (Pérez Navarro, 2024). En este marco interpretativo, se hace necesario profundizar en experiencias educativas poco visibilizadas por la historiografía tradicional, como la educación privada confesional durante la República cubana.
Se consultaron otras investigaciones que ofrecieron una visión íntegra del carácter patriótico nacionalista y martiano de la educación en el período, tal es el caso de (Mancebo Céspedes, 2020).
Es aplicada a la investigación, una metodología descriptiva con percepción cronológica y cualitativa, atendiendo al análisis de documentos especializados en la temática como son artículos científicos, revistas y la revisión bibliográfica de libros donde se aborda el tema. Se utilizaron distintos métodos teóricos para lograr explicar de forma lógica y sintetizada el decurso histórico del Instituto Martí.
Las particularidades de este trabajo, exige la combinación de algunos métodos de la investigación científica. El analítico–sintético, que permitirá un acercamiento al objeto de estudio a partir de una adecuada disección de sus partes componentes; el histórico-lógico facilitará explicar la evolución histórica del objeto de investigación y de acuerdo a cada momento y contexto; el inductivo-deductivo, permitirá establecer las necesarias interrelaciones entre los aspectos generales y particulares de la investigación.
Se aplicará el método hermenéutico para la correcta interpretación de los diferentes documentos a los que se hace referencia en la investigación. Se trabajarán técnicas de fichaje bibliográfico y documental, búsqueda y localización de información, así como técnicas de redacción y composición.
El estudio permitió obtener resultados de extraordinaria importancia en torno a la:
- Evolución histórica y la formación martiana y nacionalista del Instituto Martí de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba de 1900-1958.
En este sentido se identifican aspectos esenciales que revelan la atención y conceptos básicos para lograr explicar la evolución histórica y la formación martiana y nacionalista del Instituto.
Entre 1900 y 1957, el Instituto Martí, desempeñó un rol crucial en la configuración de identidades nacionales múltiples y en la preservación de memorias alternativas a las del discurso estatal. Su carácter diverso, muchas veces contradictorio, permitió tanto la reproducción de jerarquías sociales como la germinación de resistencias simbólicas. Lejos de ser un espacio neutro, fue escenario de lucha por la definición de “lo cubano”. A través de ellas se articuló una pedagogía del nacionalismo, donde memoria, historia y poder convergieron para disputar el alma de la nación.
En el campo de la educación, diversas investigaciones contemporáneas señalan que el uso del concepto de nacionalismo es a menudo contradictorio y ambiguo, dado que se articula de maneras distintas según los contextos culturales, políticos y pedagógicos, lo que dificulta su aplicación uniforme en las prácticas educativas y en los análisis teóricos. Estudios recientes muestran que el nacionalismo educativo suele oscilar entre una formación cívica orientada a la identidad cultural y una herramienta de legitimación política, sin una delimitación conceptual clara (Lin, 2024). Asimismo, revisiones sistemáticas de la literatura evidencian la ausencia de consenso sobre el significado del nacionalismo en contextos escolares, lo que produce interpretaciones divergentes y, en ocasiones, contradictorias dentro del discurso pedagógico (Saputra et al., 2023). Estas ambigüedades se reflejan también en los debates sobre inclusión, ciudadanía y pertenencia, donde el nacionalismo puede funcionar tanto como un marco integrador como excluyente. Ante este escenario teórico fragmentado, la presente investigación asume la necesidad de proponer una conceptualización propia de nacionalismo educativo, construida críticamente a partir de dichas tensiones conceptuales.
De ahí que definimos el “nacionalismo educativo”: como un proceso histórico-social mediante el cual las instituciones escolares participan activamente en la construcción, transmisión y legitimación de una identidad nacional, a través de discursos pedagógicos, contenidos curriculares, prácticas escolares y dispositivos simbólicos orientados a modelar determinadas representaciones de la nación, el pasado histórico y la ciudadanía. Desde esta perspectiva, la educación funciona como un espacio de mediación ideológica donde se articulan proyectos políticos, culturales y sociales, contribuyendo a la formación de sujetos que internalizan valores, símbolos y narrativas consideradas constitutivas de la comunidad nacional.
En el contexto cubano de la primera mitad del siglo XX, el nacionalismo educativo adquiere un carácter heterogéneo y contradictorio, condicionado por la situación poscolonial, la influencia neocolonial estadounidense y la persistencia de tradiciones culturales y religiosas heredadas del período colonial. En el Instituto Martí, este fenómeno se expresó a través de prácticas formativas diferenciadas que combinaron referentes patrióticos cubanos con modelos pedagógicos foráneos y principios morales específicos, configurando un campo de disputa simbólica en torno a la definición de la cubanidad, el ideal de ciudadano y el lugar de la nación en la formación escolar.
Para comprender el papel del Instituto Martí en Santiago de Cuba entre 1900 y 1957 como agentes de construcción nacional y cultural, es necesario abordar el concepto de políticas de la memoria, desarrollado por (Jelin, 2002). En su obra Los trabajos de la memoria, plantea que la memoria colectiva no es un reflejo pasivo del pasado, sino un campo de disputa activa en el presente, donde distintos actores sociales luchan por imponer sentidos sobre lo que debe recordarse, olvidarse o celebrarse públicamente.
Según (Jelin, 2002) las políticas de la memoria implican decisiones —a veces institucionales, otras veces informales— sobre qué eventos, figuras o relatos históricos son incorporados en la narrativa oficial, y cuáles son excluidos o silenciados. Este proceso está profundamente atravesado por relaciones de poder, ya que no todas las memorias tienen el mismo acceso al espacio público ni la misma legitimidad. Las instituciones educativas, en particular, juegan un papel central en este proceso al ser espacios privilegiados de transmisión intergeneracional de la memoria social.
Aplicado al caso del Instituto Martí, el concepto de políticas de la memoria permite analizar cómo esta institución participa activamente en la configuración de un relato nacional —no necesariamente alineado con el discurso oficial del Estado— mediante la enseñanza de la historia, la conmemoración de fechas patrias, la exaltación de héroes regionales y la transmisión de valores cívicos y religiosos. En este sentido, la escuela actuó como escenario de producción de memorias específicas, donde se seleccionaban ciertos episodios del pasado cubano y se omitían otros, en función de los intereses sociales, religiosos o ideológicos de los sectores que las sostenían.
Así, asumir el enfoque de (Jelin, 2002) en esta investigación, permite visibilizar cómo desde el Instituto Martí, no solo reprodujeron pasivamente contenidos oficiales, sino que participaron en disputas simbólicas por la memoria histórica de la nación, funcionando como espacios de resistencia o reproducción ideológica, según los contextos sociales y las orientaciones ideológicas de cada institución.
Se define el año 1900 como el de la fundación del Instituto Martí a partir de la contrastación y triangulación de fuentes que hacen referencias directa o indirectamente a la fundación del Instituto. Demostrando que será fundado por la “American Baptist Home Society”, de Norte América en 1900, y será nombrado Instituto Martí, como tributo al más universal de los cubanos.
Es este el maestro que descubrirá las actitudes en la música y la pintura, del futuro patriota y líder clandestino santiaguero Frank País García (1934-1957). Además de ser Piferrer quien lo inicia en los estudios de la obra martiana y que incluso lo enseña a utilizar un arma de fuego en las excursiones que se realizaban desde el Instituto a partir de la existencia de una tropa de “Boy Scouts” adscrita en la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba. La misma realizaba periódicas excursiones y visitas didácticas a la tumba del Apóstol en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.
Será también maestro de la institución en esta etapa Oscar Lucero Moya (1928-1858) recordado en las páginas de la historia de Cuba como el “Héroe del silencio” a partir de preferir morir torturado antes de delatar a sus hermanos de lucha. Incluso es condecorado en su periodo como docente, como el mejor maestro de la institución. Válido resaltar que Frank País laboró como repasador del Instituto Martí en el año 1952.
Es primordial en esta etapa el análisis del año 1953 a partir de ser el del centenario del natalicio del Instituto Martí. Momento en que la institución educativa despliega todo un programa para celebrar la efeméride, con actividades que van desde el plano deportivo hasta el eclesiástico ya que la iglesia se ve inmiscuida en el programa de actividades. Al punto de crearse en la entrada de la misma un rincón martiano.
Esta labor nacionalista y martiana caracterizará el Instituto hasta el año 1957, momento en que la Institución cierra sus puertas, a partir de la creación de una estación policial frente al templo de la Iglesia Bautista, calle prácticamente intransitable por ciudadanos santiagueros que temían y sufrían la situación de los jóvenes revolucionarios, que eran torturados allí por los esbirros dirigidos por el sanguinario Coronel de la dictadura batistiana José María Salas Cañizares. Los directivos del Instituto y de la Iglesia consideraron que no era ético que los niños transitaran por aquel lugar y aunque se les facilitó la entrada por Enramada, finalmente se decidió cerrar el Instituto. Lo anterior a consecuencia del levantamiento armado de la ciudad de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956, paradójicamente dirigido por un exalumno y repasador del Instituto Martí, que había nacido además en la sede del mismo, hijo del pastor de la iglesia, Frank País.
Teniendo en cuenta lo anteriormente abordado se establece una periodización
de su evolución histórica, a partir de las acciones caracterológicas y se precisa que transcurre en dos etapas, las que se describen a continuación:
Al poco tiempo de la caída en combate de José Martí, numerosas instituciones educativas, se empeñaron en rendirle el merecido tributo. Sobresale en este sentido un colegio privado, enclavado en la arteria más céntrica de la ciudad de Santiago de Cuba, específicamente en la calle José Antonio Saco (Enramadas) y Pío Rosado (Carnicería). El mismo será fundado según (Poveda, 2015), por la “American Baptist Home Society”, de Norte América en 1900, a solo un quinquenio de la desaparición física del Apóstol, y será bautizado como Instituto Martí, como tributo al más universal de los cubanos.
Fuentes como la revista (Oriente Contemporáneo, 1947) en el artículo: “Instituto Martí” sitúa el año 1898 como el de la fundación del Colegio, igual fecha ofrece (Villalón, 2002), en Cronología de la educación en Santiago de Cuba 1522-1958. Pero esta investigación asume el año 1900 por la triangulación que se ejecuta al consultar diversas fuentes, cómo: Alcibíades (Poveda, 2015) que realiza una exhaustiva y minuciosa búsqueda en la prensa de época en su libro, Las noticias de la historia, 1902-1958 (Crónicas de Santiago de Cuba). Además de (Rosales & Puyans, 2023) quienes analizan y ofrecen en su investigación documentos relacionados con la fundación y vida interna del Instituto, como son las actas y entrevistas a exalumnos de la institución. Sumado los anterior la afirmación de (El Cubano Libre, 9.8.1995), donde se alude a la fundación de la institución en 1900.
Puede resultar paradójico que una institución docente, privada y de carácter religioso asumiera el nombre de Martí. Sobre el origen de este se conoce mediante (Rosales & Puyans, 2023), que el Dr. Moseley, superintendente de la obra, convocó a una reunión donde estuvieron presente los principales líderes de la iglesia. En esta, se trataron numerosos aspectos relacionados con la escuela, hasta que llegó el momento de definir el nombre que identificaría a la institución educativa. De inmediato se sugirieron nombres de origen bíblico como: San Lucas, Sinaí y otros nombres que aluden a los patriarcas y apóstoles referenciados en la Santa Biblia.
No hubo un consenso inmediato, el superintendente, Dr. Moseley previendo que una denominación eclesiástica causara el rechazo social a la institución educativa, resultado de los estragos ocasionados por algunas de las prácticas de la iglesia católica española a lo largo de más de 400 años sugirió: “¿Por qué no le llamamos Martí?”, la idea fue bien recibido por el pastor de origen mexicano Teófilo Barocio, quién ya tenía experiencia pedagógica por la labor qué desempeñó como director del Instituto Madero en México. Probablemente este es el motivo por el cual dicho reverendo decidió nombrar la institución Instituto Martí. (Rosales & Puyans, 2023).
Aunque el sentimiento anticlerical es una hipótesis sobre el origen del nombre dado al Instituto, no se debe descartar que Martí no era fuera un desconocido para las misiones evangélicas a Cuba. Así lo asegura Manuel Deulofeu, reverendo independentista de denominación metodista, amigo de Martí, que en su obra Héroes de la emigración. Notas históricas, narra los contactos del Apóstol con grupos evangélicos en Tampa y Cayo Hueso, Estados Unidos de América. (Deulofeu, 1904)
No era José Martí un desconocido para los misioneros bautistas, provenientes de la nación estadounidense y mexicana, ni era un secreto los magnos sentimientos de amor y justicia social que emanaba el Maestro, similares incluso a los predicados por el “Mártir del Gólgota”, (1) referente fundamental de la congregación protestante. Nombrar a Martí en Cuba era sinónimo de libertad e independencia y sobre todo de patria, dónde se entrelazaban la heterogeneidad de los diferentes grupos sociales, en palabras de él, “con todos y para el bien de todos”.
No estaba equivocado el superintendente con la idea de honrar al Apóstol bautizando el centro con su nombre y por supuesto esta será bien acogida por los habitantes de la ciudad de Santiago de Cuba. Joel Rosales quién se desempeñará por 15 años y un mes como pastor de la primera Iglesia Bautista, pero en el periodo revolucionario, asegura:
…Con este nombre se estaba honrando la Historia de Cuba y el sacrificio del más grande de todos los cubanos, ocurrido apenas cinco años antes. Con este nombre se estaba señalando que los bautistas si somos patriotas, que amamos entrañablemente nuestra Patria “chica”, aunque también somos ciudadanos de la Patria “grande”, el Reino de Dios o Reino de los cielos. (Rosales & Puyans, 2023, p. 56.)
La primera directora del Instituto fue la pedagoga y misionera bautista: Miss Elma Grace Gowen, natural de Maine, Estados Unidos, Quien luego de una estancia prestando servicios en México, donde aprende el castellano, se traslada a Santiago de Cuba en 1900 e inicia su labor frente al plantel del Instituto Martí.
A decir de (Rosales & Puyans, 2023), por testimonios orales se asegura la participación del alumnado del Instituto en el desfile escolar realizado el 13 de mayo de 1902 en homenaje al presidente electo de la república de Cuba, Don Tomás Estrada Palma, de visita en la ciudad oriental. No era un secreto la simpatía del mandatario por la religión protestante, por lo que sería de esperar una actitud recíproca de la primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba que honraría con la presencia del estudiantado, al nombrado presidente de la nación cubana.
En un primer momento el Instituto estuvo destinado a la educación de niñas y señoritas, aunque luego fue mixto, como se demuestra en el escudriño de la prensa de la época. Al respecto, (Poveda, 2015), menciona un anuncio que circula en los diarios La independencia y El Cubano libre. En su versión del 3.9.1904), aparece un aviso referente al Instituto Martí. Es recurrente en otras emisiones del diario. Se demuestra que en el Instituto Martí se enseñaban las mismas materias que en las escuelas públicas, aunque se le prestaba especial atención al inglés, presumimos se debía a que el instituto había sido fundado por una misión bautista norteamericana, con la que se mantenían fuertes vínculos la (“American Baptist Home Society”, de Norte América). De ahí que su directora Elma Grace Gowen era natural de Maine, Estados Unidos como afirman (Rosales & Puyans, 2023).
Por otra parte, (Forment, 2016) en sus crónicas de septiembre de 1903 hace referencia al inicio del curso escolar 1903-1904, plasmando los colegios inscritos para desempeñar la labor educativa en el periodo lectivo, al respecto el cronista señala:
DÍA 1º. — (Martes). Apertura del curso escolar 1903-1904. El secretario del Instituto de 2da. Enseñanza, Dr. Prisco Odio Casañas, avisa que queda abierta la matrícula. También los centros privados, Academia Cecil Mayheim, Instituto Martí, La Verdad, de don Antonio Vallejo; Centro de Instrucción, la Escuela de niñas, de las hermanas Guerra; Colegio Juan B. Sagarra, y otros. (p.148)
Desde sus inicios, lo caracterizó la estricta disciplina cívica, de ahí que numerosas familias santiagueras no dudaron enviar a su descendencias a estudiar en él, además de la demostrada solidez moral que promulgaba el centro muy inherente a los principios de la denominación religiosa que practicaba su directora y el resto del plantel, sobresalía la formación pedagógica de sus educadores, algunos con una ardua experiencia pedagógica, que habían alcanzado como resultado de la actividad misionera en otras naciones americanas, sobresalen en este sentido la directora Goween, y el propio pastor de la iglesia.
En el año 1905, comienza a desempeñarse en esta labor José M. Ripoll Brotóns, pastor de origen español, y Barocio regresa a su natal México. Ripoll solo desempeña el pastorado por un período de tres años ya que en 1907 se traslada al poblado de Boniato para encargarse de la fundación del hogar Industrial misionero.
Aunque solo se desempeñará en este corto periodo, dejó sólidas huellas tanto en su labor eclesiástica como en el apoyo a las labores pedagógicas del instituto del que fue director. Podemos asegurar que este será un periodo de prosperidad económica y prestigio social del colegio. En una nota publicada en El mensajero en el año 1906 dicho pastor refiere el colegio Martí de la Primera Iglesia Bautista, había tenido en ese mes una matrícula de 37 niñas. Agradece la labor la profesora Srta. Margarita (2) Howell. (Rosales & Puyans, 2023)
Según (Rosales & Puyans, 2023), la Srta. Margarita había llegado al archipiélago caribeño para sustituir a Miss Gowen, eso permite asegurar el año 1906 como el que define dicha sustitución. Pero terminado este curso escolar la maestra se trasladará a Guantánamo, donde se había establecido su familia y su hermano se desempeñaba como pastor.
El 20 de octubre de 1907 inicia sus labores como pastor de la Iglesia el reverendo de origen español Francisco País Pesqueira, quien llega en compañía de su esposa Dolores Rodríguez Fernández. Es significativo señalar que el nuevo líder religioso ya había desarrollado el ministerio evangélico en su tierra de origen, aunque para ello tuviera que enfrentar constantemente la poca tolerancia y el rechazo al protestantismo del clero católico español.
En el período de su llegada a la isla su hija Sara País se encontraba culminando sus estudios de bachiller en la península ibérica, pero un año más tarde se establecerá con sus padres en Santiago de Cuba. Poco imaginaba la ciudad de Santiago de Cuba en aquel momento que la descendencia de Francisco se convertiría posteriormente en uno de los referentes excepcionales del patriotismo cubano y símbolo de la rebeldía santiaguera. (Rosales & Puyans, 2023)
Su pastorado estuvo marcado por la vinculación con la juventud cristiana en función de la apertura de nuevas misiones y un interés por el evangelismo Bautista, téngase presente que País gozaba de mucha simpatía entre los jóvenes, quizás por la experiencia pedagógica que había alcanzado en actividades misioneras anteriores, en febrero de 1910 es trasladado a la iglesia de Alto Songo.
Un año antes asumía la dirección del instituto miss Isabel Waidman quien laborara en el centro por un periodo de 16 cursos. Aunque con varias interrupciones, una primera vez de 1909 a 1916 la segunda de 1917 a 1920 y la tercera de 1921 hasta junio de 1924. Algunos problemas de salud condicionaron su regreso a Estados Unidos en ese último año. En las páginas de la revista (Oriente Contemporáneo,1947) se elogia la perdurabilidad de su legado pedagógico señalándose: “Su prolongado magisterio fue muy fructífero y su obra fue alabada y recordada por mucho tiempo por propios y extraños”. (S/P)
En 1910 según (Rosales & Puyans, 2023), asume el pastorado de la primera Iglesia Bautista en Santiago de Cuba Alfredo Luis Story, quien anteriormente se había desempeñado como director de los Colegios Internacionales del Cristo y pastor de la iglesia de dicho territorio lo que le permitió adquirir una vasta experiencia pedagógica. Se desempeñará como pastor en Santiago de Cuba hasta 1918, en este periodo no existen muchas referencias escritas sobre la actividad del colegio entre las pocas que se encuentran están, las crónicas de (Forment, 2016) en septiembre de 1911, que al respecto señala:
DÍA 4.— Apertura de curso en el Instituto de 2ª Enseñanza y en los colegios Juan B. Sagarra, de don Luis Buch; El Divino Maestro, de don Juan Portuondo Estrada; La Verdad, de don Antonio Vallejo; Mercedes del Castillo Bravo de esta directora; Academia Caignet, de doña Concha de ese apellido, y la escuela de las hermanas Tula y Dolores Guerra; Nuestra Señora de la Caridad, de los Hermanos Cristianos; Nuestra Señora del Carmen, de Emilia de Arce; Instituto Martí, de la Srta. Waidmann, y Academia Inglesa, de la Srta. Mary T. Porter. El día 15 comenzará el curso el nuevo colegio El Sagrado Corazón, dirigido por las reverendas madres de la Congregación en Heredia baja no. 10. (p. 535)
Para demostrar el interés de los profesores del instituto en formar valores nacionalistas, es necesario apelar a las investigaciones de (Rosales & Puyans, 2023) quiénes en su escudriño del acta 16 de esfuerzo cristiano con fecha 2 de enero de 1916 se refieren había quedó aprobado el conjunto con jóvenes de la sociedad Esfuerzo Cristiano, se asocie al Instituto Martí para festejar el 24 de febrero. Lo anterior evidencia un notable interés de los pedagogos del centro por comenzar a inculcar una enseñanza nacionalista en el alumnado o al menos celebrar la efeméride del reinicio de las gestas independentistas que precisamente fuera organizado por el mártir que daba nombre a la institución.
En el año 1918 Francisco País asume nuevamente el pastorado de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba hasta su muerte en 1939. Su regreso a la institución educativa prestigió significativamente al colegio a partir de su experiencia pedagógica que durante 25 años se había desempeñado como maestro en su país de origen. Además de la presencia en el Instituto de su yerno el Dr. Enrique J. Molina, fundador de la Escuela Normal de Oriente y de su hija, Sara País Doctora en Filosofía y Letras.
El año 1924, marcará significativamente la historia y la labor del Instituto Martí. Esto condicionado por asumir una maestra cubana Juana Barrios (Juanita) la dirección de la institución educativa hasta el año 1931 primera directora cubana del Instituto Martí, lamentablemente su dirección marca el fin de la primera etapa del Instituto Martí que a partir de este momento cerrará sus puertas por razones económicas.
El Instituto permanecerá cerrado hasta su reapertura en el 18 de enero del año 1937. En este periodo Francisco País Pesqueira y Robert Routledge, este último Súper Intendente de la Obra Bautista de Cuba Oriental, encargarán la dirección del Instituto a Alberto Blanco Santa Cruz y a la Dra. Margarita Botta de Blanco.
Durante el año 1938 la institución educativa se trasladó temporalmente al patio de la Iglesia Metodista en San Pedro y San Basilio a consecuencia de la construcción del actual templo de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba. Este vínculo con la Iglesia Metodista es uno de los elementos que sustenta el posible origen del nombre de la institución educativa a partir que como vimos al inicio Manuel Deulofeu pastor metodista, había trabado amistad con José Martí en Estados Unidos e incluso estuvo a su lado, en los principales discursos que este ofreció en el territorio norteño como se asegura en el libro de Deulofeu (1905). Martí, Cayo Hueso y Tampa; la emigración; notas históricas.
Tras el fallecimiento del reverendo País, asume como pastor de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba, José Sarra Padrisa en el año 1940, que además de pastor evangelista, tenía una larga trayectoria en las letras y el magisterio, tanto en los Colegios Internacionales del Cristo como en el prestigioso colegio privado de Santiago de Cuba Juan Bautista Sagarra.
En el curso 1942-1943 se generan algunas contradicciones fundamentalmente por razones económicas, entre la dirección del Instituto y la institución religiosa que concluye con la designación de Mario Casanella Aranda como nuevo director. Concluido el curso 1943-1944 asume la dirección del Instituto, Manuel Díaz Piferrer así lo asegura (Gálvez 1991).
Según (Infante Urivazo, 2011) a consecuencia de la muerte del reverendo Francisco País Pesqueira, la Primera Iglesia bautista de Santiago de Cuba, les había garantizado educación gratuita a sus hijos Frank, Agustín y Josué, en el Instituto. En las aulas de la institución, los hermanos País García, profundizaron los estudios de la Historia de Cuba y de la obra martiana, fundamentalmente con la lectura de textos históricos y la participación en actividades patrióticas organizadas por la escuela.
En el Instituto, a Piferrer lo identificó su activismo, inteligencia, la versatilidad en muchas disciplinas, su carácter genioso. Pero sobretodo su enseñanza caracterizada por su integralidad, combinando ética, estética, ciencia y formación física. Cada dimensión interactuaba con las demás, formando un carácter equilibrado y un sentido profundo de responsabilidad. La ética constituía el eje central de su pedagogía, basada en la importancia de la responsabilidad social, la justicia y el sacrificio personal.
Manuel Díaz Piferrer, ejerce una notable influencia en el niño Frank, futuro patriota cubano destacado en el movimiento clandestino contra la tiranía de Fulgencio Batista. El prestigioso maestro no tarda en percatarse de lo talentoso que era el mayor de los País García. En tal sentido lo incita a la lectura de los textos martianos, específicamente de, los Versos Sencillos, la Edad de Oro y El Presidio Político en Cuba, lecturas que caracterizaban la enseñanza de la historia en el instituto. Exhorta a Frank País y a otros alumnos a desarrollar sus actitudes musicales y en la pintura.
En este periodo asegura (Infante Urivazo, 2011), realizará varias excursiones a La Socapa, el Morro, Mar Verde, Aguadores, San Juan, El Viso y Arroyo de la Costa, debido a la existencia de una tropa de “Boy Scouts” adscrita a la Primera Iglesia bautista. Además, visitarán periódicamente la tumba del Apóstol en el cementerio Santa Ifigenia donde resabían charlas sobre facetas de la vida del más universal de los cubanos, siendo un espacio propicio para que los infantes expresaran sus opiniones y dudas en torno a la vida y obra de José Martí.
Lo anterior incidió en la formación nacionalista del alumnado, sobre la base de los principios martianos. Además, según (Infante Urivazo, 2011), en cada sitio que visitaban recibían una explicación de los hechos relacionados con la historia de Cuba que se habían desarrollado allí. En dicha visita recolectaban especies, vegetales, animales y minerales que nutrirían el museo del instituto, que contaba con un club de taxidermia, que dirigía el propio Piferrer, que siempre insistía en la observación de la naturaleza. En las excursiones los estudiantes serán motivados con competencias de tiro y natación. Poco imaginaba el profesor que estaba nutriendo a sus alumnos y específicamente a Frank de herramientas que le serían de gran utilidad en su futura vida de líder clandestino.
Un dato poco divulgado de la trayectoria como maestro de Frank, lo ofrecen (Rosales & Puyans, 2023), afirmando que antes de graduarse como maestro normalista e iniciar su vida laboral en el colegio bautista el Salvador, se había desempeñado como repasador del Instituto Martí en 1952. Allí según (Corales, 2018), conoció a otro joven bautista que tuvo un significativo vínculo con el colegio: Oscar Lucero Moya recordado en las páginas de la historia de Cuba como el “Héroe del silencio” a partir de preferir morir torturado antes de delatar a sus hermanos de lucha. Oscar, de origen humilde, había estudiado en el Colegio bautista de Palma Soriano, El Sinaí, y luego en los Colegios Internacionales del Cristo, gracias a que le fue otorgada una beca de estudio y trabajo, debido a que su origen humilde no le permitía a su familia costearle los estudios.
Posteriormente, el futuro “Héroe del silencio”, laboró como profesor de Matemáticas en el Instituto Martí. Mostrando actitudes excepcionales como docente, al punto de recibir varios estímulos y ser considerado el mejor maestro del centro. En las labores patrióticas contra la dictadura batistiana, Frank y Oscar utilizaron el mimeógrafo del colegio de la Primera Iglesia bautista para confeccionar propagandas revolucionarias. (Corales, 2018)
Bajo la dirección de Díaz Piferrer el colegio se distinguirá en Santiago de Cuba por su profunda labor nacionalista y martiana. En este contexto se funda en la institución educativa, la Banda Rítmica, que era común ver cada año desfilar los 24 de febrero por las calles de Santiago de Cuba en homenaje al reinicio de las gestas por la independencia cubana. De igual manera participaban en actividades de corte nacionalistas organizadas en los Colegios Internacionales del Cristo.
Así mismo los estudiantes del Instituto competían en los Carnavales Atléticos. Evento deportivo que también se celebraba en homenaje al reinicio de las gestas independentistas y era inaugurado, o a veces clausurado el 24 de febrero en el estadio Antonio Maceo de Santiago de Cuba, con un profundo carácter nacionalista. Los carnavales estaban organizados por el destacado pedagogo santiaguero Francisco Ibarra Martínez, figura encumbrada en los estudios martianos y director de los colegios privados Hervard y Juan Bautista Sagarra. Era además miembro activo de la Primera Iglesia Bautista donde radicaba el Instituto Martí, por lo que mantenía un vínculo directo con la institución tanto eclesiástica como educativa.
Para comenzar el Carnaval se realizaba un desfile patriótico en el que participaban las bandas musicales de cada escuela, junto a la banda municipal y los deportistas que participarían. Bajo iniciativa del colegio privado Juan Bautista Sagarra organizador de los carnavales atléticos desde el tercero hasta el último, se habían creado un Comité Patriótico Deportivo, para honrar los mártires y héroes de las gestas independentistas cubanas y organizar actividades deportivas.
Cada 28 de enero, aniversario del natalicio del Apóstol, se realizaba un desfile en honor al mismo. En este participaban los colegios públicos y privados de Santiago de Cuba que desfilaban hasta el sepulcro de José Martí para honrar su honorable memoria. En dicho acontecimiento siempre estará presente el alumnado del Instituto junto a sus maestros y directivos, algo típico de las escuelas de la oriental ciudad.
El informe que ofrece a la Iglesia el 11 de julio de 1946, sobre el funcionamiento del Instituto Martí en ese año, también será recibido satisfactoriamente, así se refleja en el Libro de Actas de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba, en el que se hace alusión a la entrega y lectura por Piferrer un informe de la labor del Colegio Instituto Martí que satisface grandemente a la Iglesia y sobre todo la prosperidad que dicho colegio va teniendo en labor educacional del alumnado.
En el año 1947 el Instituto organiza un desfile en memoria del fusilamiento de los 8 estudiantes de medicina en 1871, una de las fechas más significativas y simbólicas para el pueblo cubano. El reverendo Joel Rosales y Carlos Puyans en su libro Bosquejo Histórico del Colegio Instituto Martí, ofrece una foto de la parada estudiantil, ubicándola en la Plaza Dolores desde Aguilera y Reloj.
Igualmente, ofrece otras instantáneas de actos nacionalistas, donde incluso las estudiantes se vestían con la enseña nacional cubana y el gorro frigio que cubre el escudo cubano. Lo anterior ante el busto de José Martí que siempre estará en la foto de las graduaciones de los estudiantes y en las actividades cotidianas del Instituto.
Manuel Díaz Piferrer, también dirigía un club de taxidermia y promovía la recolección de especies naturales para el museo del Instituto. Estas actividades desarrollaban la observación y la disciplina. La preparación física, a través de la natación y el tiro (necesario para capturar los animales que serán procesados mediante la taxidermia), fortalecía el cuerpo y cultivaba disciplina, autocontrol y resiliencia. Además, para motivar al alumnado los llevaba a visitar el museo de la fauna cubana que tenía en la sala de su casa el eminente naturalista santiaguero, Charles Ramsden, lo que condicionó que creciera la afición por la taxidermia en el alumnado que ya recibía con agrado la idea de llenar de animales disecados, las vitrinas del museo del Instituto. (Gálvez,1991)
Para el sostenimiento económico del Instituto, Piferrer organizaba unas ferias a las que llamaban tómbolas, que permitían recaudar cierta cantidad de dinero. El ellas se vendían artículos artesanales de cerámica confeccionados por estudiantes del colegio. De igual maneras se comercializaban algunos animales procesados mediante la taxidermia, labor a la que ponían mucho empeño. Las señoritas del colegio bordaban, hacían dulces, algunos juguetes de tela y todo lo que decentemente podía ser útil para colaborar con los ingresos económicos.
Las clases de Historia de Cuba del profesor Piferrer en el Instituto Martí, eran un ejercicio de pensamiento crítico, en cierta ocasión Frank País García pregunta mientras se realizaba una competencia de conocimientos en el aula: “Señor Piferrer, ¿a qué se dedicaban los absolutistas?” a lo que el maestro contesta:
─ Oportuna pregunta, Frank. Era gente rica, propietarios, comerciantes, dueños de ingenios y miembros de familias nobles, que se consideraban superiores a los nacidos aquí, a quienes llamaban cubanos. Para ellos la colonia estaba para servir a la metrópolis, España, que a su vez los apoyaba contra los reformistas.
─ eso era injusto ─exclamó Lorient. (alumno del Instituto Martí).
─ Claro que era injusto, Y a lo que aspiraban los cubanos era precisamente a que se reparara esa injusticia. Al negarse los españoles a cambiar las leyes, pensaron que nada se conseguiría por las buenas ¿Qué hubieran hecho ustedes? (Gálvez,1991, p,32)
Según (Gálvez,1991) Frank nuevamente haciendo uso de la palabra responde a su maestro: “Ir a la guerra. Si uno se cansa de pedir las cosas por las buenas no queda otro remedio que pelear por ellas.” (p,32) Estas respuestas a criterio de (Gálvez,1991) alegraban al imponente y genioso director que disfrutaba estas respuestas cargadas de patriotismo, que le daban pie a continuar el diálogo afirmando:
─ Ese fue el caso de los cubanos que se lanzaron a la guerra del 68. Ahora bien, cuando hablamos de absolutismo, señalamos que lo formaban gente de buena posición ¿Cómo explican que la guerra la iniciaran precisamente los ricos? (p,33)
Continua el dialogo y Frank levanta nuevamente su mano pidiendo la palabra a lo que el director accede y el adolescente contesta:
─ Porque la situación era intolerable. Los malos españoles atacaban a todos los cubanos por igual, la diferencia entre ambos se había hecho muy grande y el cumulo de injusticias se acrecentaba. (p,33)
No cabe duda que el aula de Piferrer como tantas otras de las escuelas públicas y privadas de Santiago de Cuba, se convirtieron en escenarios de disputa simbólica entre distintos proyectos de nación, en los que se articulaban influencias religiosas y políticas que forjaron el carácter de los futuros jóvenes que derrocaron la dictadura de Fulgencio Batista. Este acto puede interpretarse como una política de la memoria en sentido estricto, en tanto implicó una selección consciente del pasado y su inscripción en el espacio escolar como referente. La memoria no es una simple conservación del pasado, sino una construcción social situada, atravesada por disputas simbólicas y necesidades del presente. (Jelin, 2002) Tal como señala (Pérez Jr., 1995) la República cubana se construyó sobre una constante apelación al pasado como fuente de legitimidad moral y política, especialmente en momentos de crisis institucional.
En el año 1848 para dirigir la educación convencional es creada la Junta de Educación Cristiana y Publicaciones que fortaleció el vínculo entre las diferentes instituciones educativas bautistas y cristianas evangélicas en general. Incluso sus publicaciones reflejaban principios nacionalistas y martianos
El Instituto en el Centenario de José Martí (1953)
Otro momento en el que el colegio tendrá una significativa participación, será en las actividades por el centenario del natalicio de José Martí en 1953. En este periodo el colegio estará dirigido nuevamente por Mario Casanella Aranda, que asumió finalizado el curso 1948-1949 y se extendió hasta el propio año 1953, labor que realizó al unísono que el pastorado de la iglesia. El Instituto Martí aparece en la lista que ofrece el Diario de Cuba, del 8 de febrero de 1953, de grupos martianos que realizaron una colecta para el Hospital Infantil, en homenaje al centenario de José Martí. Donaciones que estarán dedicadas a la compra de insumos necesarios para la atención de los niños en la institución pediátrica.
El 24 de febrero de 1953 el instituto participa en una competencia deportiva en conmemoración al centenario de José Martí. Estará organizada por el Comité de Colegios de la Educación Cristiana y tendrá como sede, Palma Soriano. El Instituto Martí realizará además un emotivo acto para celebrar el centenario del Apóstol, en el Templo de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba. Contó con la presencia de los alumnos, profesores, directivos del colegio y algunos invitados, figurando como orador el Superintendente de Escuela Gelasio Ortiz Columbié. Posteriormente se realizó un acto público en el Parque Céspedes, acompañado de la música de la banda del Instituto y toda la membresía de la iglesia que desfiló por toda la calle Aguilera. De igual manera para homenajear al más universal de los cubanos en el colegio, se realizó un concurso de pensamientos sobre José Martí, siendo galardonados los estudiantes, Ariel Ortiz y Marcos T. Sánchez. (Rosales & Puyans, 2023)
Otro aspecto a destacar es la creación por parte de estudiantes y maestros del Instituto, de un rincón martiano en la entrada principal de la iglesia. Así mismo será reconocida por las autoridades educativas de Santiago, la participación y aporte del Instituto a la Semana Martiana. (Rosales & Puyans, 2023)
El Instituto se vinculó a las actividades que realizaron las instituciones y comisiones martianas santiagueras, en homenaje al centenario del Apóstol, incluso a las Charlas Martianas ofrecidas por Francisco Ibarra Martínez, y a las canastillas martianas entregadas a madres necesitadas que dieran a luz el 28, actividad que era muy típica de los colegios privados en Santiago de Cuba.
Clausura definitiva del Instituto Martí (1957)
La institución continúo con su labor nacionalista y martiana hasta el año 1957, año que según (Rosales & Puyans, 2023), cierra sus puertas, a partir de la creación de una estación policial o sala de torturas frente al templo de la Iglesia Bautista, calle por la que ni los ciudadanos santiagueros querían transitar a partir de la triste situación de los jóvenes revolucionarios, que eran torturados allí por los esbirros dirigidos por el sanguinario Coronel de la dictadura batistiana José María Salas Cañizares. Los directivos del Instituto y de la Iglesia consideraron que no era ético que los niños transitarán por aquel lugar y aunque en un momento se les facilitó la entrada por Enramada, finalmente se decidió cerrar el instituto.
Lo anterior a consecuencia del levantamiento armado de la ciudad de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956, paradójicamente dirigido por un exalumno y repasador del Instituto Martí, que había nacido además en la sede del mismo, hijo del pastor de la Primera iglesia Bautista de Santiago de Cuba: el patriota santiaguero Frank Isaac País García. Además de la participación de su hermano Josué, también exestudiante del colegio, ambos profundos martianos, incluso este último miembro del Bloque Estudiantil Martiano. No así Frank que, aunque tuvo una profunda labor martiana fundamentalmente en el año del centenario, evitaba convertirse en una figura pública, a razón de su labor en la lucha clandestina.
Podemos asegurar que el Instituto Martí, fue una fragua nacionalista de patriotismo e independentismo, Aunque su matrícula nunca llegó a tres cifras, numerosas figuras del proceso emancipatorio cubano se formarán en las aulas de dicho centro. El estudio de la historia de este colegio privado bautista adentra en una de las páginas más gloriosas de la educación santiaguera, en un convulso periodo de la historia patria donde el entretejido social cubano se unía en la búsqueda de la independencia definitiva de Cuba.
Notas:
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