Revista Científico-Metodológica, No.84 septiembre-diciembre, 2025. ISSN: 1992-8238
M. Sc. Leonel Domínguez González. Profesor Instructor. Universidad Agraria de La Habana Fructuoso Rodríguez Pérez. Facultad de Ciencias de la Educación. Departamento de Educación en Ciencias Naturales y Exactas. Carrera Educación. Biología.
Correo electrónico: leoneldominguezgonzalez4@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0005-4564-0305
Dr. C. Josefa Banasco Almentero. Profesor Titular y Emérito. Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. Facultad de Educación en Ciencias Naturales y Exactas. Departamento de Biología.
Correo electrónico: josefaba2024@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0007-1484-9370
Dr. C. Jorge Lázaro Hernández Mujica. rofesor Titular, Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. Facultad de Educación en Ciencias Naturales y Exactas. Departamento de Biología.
Correo electrónico: hernandezmujicajorgelazaro@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0000-5086-9888
Recibido: junio 2025 Aprobado: agosto 2025
RESUMEN Las efemérides constituyen una herramienta fundamental en el ámbito educativo, pues garantizan la construcción de conocimientos y la formación de valores. Es por ello la necesidad que se realice un tratamiento de estas, de forma coherente en aras de que prevalezca la comprensión y no un discurso habitual, permitiéndole a los estudiantes adentrarse en otras esferas de la vida, de modo que desarrollen ciertas cualidades, como la disciplina, la organización en el trabajo y, sobre todo, su capacidad creadora. En el tratamiento de diferentes hechos, debe concebirse la conexión entre el pasado, el presente y el futuro, lo cual da amplitud para generar el debate y la reflexión mediante la implementación de actividades. Se pretende demostrar cómo los acontecimientos contribuyen a la cultura general integral en los estudiantes. En la investigación se utilizaron diversos métodos, dentro de los teóricos: Analítico-sintético, Inductivo-deductivo, análisis histórico-lógico y en los métodos empíricos se utilizó la entrevista. Los fundamentos teóricos permitieron comprender que las efemérides ofrecen potencialidades para propiciar el intercambio y promover espacios para el disfrute y la innovación; a partir de estas concepciones se logró en los profesores un adecuado tratamiento de las efemérides y se reflejó con nuevas proyecciones en los estudiantes. Palabras clave: tratamiento, pasado, presente, futuro, comprensión |
ABSTRACT Commemorative dates constitute a fundamental tool in the educational field, as they ensure the construction of knowledge and the formation of values. Therefore, it is necessary to address them coherently so that comprehension prevails over routine discourse, allowing Students to explore other spheres of life and develop certain qualities such as discipline, organization at work, and, above all, creativity. When addressing different events, the connection between the past, present, and future must be conceived, which broadens the scope for debate and reflection through the implementation of activities. The purpose is to demonstrate how historical events contribute to the students′ comprehensive general culture. Various methods were used in the research: among the theoretical ones, the analytical-synthetic, inductive-deductive, and historical –logical methods; and among the empirical ones, the interview. The theoretical foundations made it possible to understand that commemorative dates offer potential for encouraging Exchange and promoting spaces for enjoyment and innovation. Based on these conceptions, teachers achieved an appropriate approach to commemorative dates, which was reflected in new perspectives among students. Keywords: Treatment, past, present, future, comprehension |
El término efeméride proviene del griego ⱷήµεροҀ, ephemeros, que significa diario y, en latín, epheméris significa calendario; según diferentes análisis, el término efeméride nació de las anotaciones astronómicas hechas en la antigüedad.
Según el Diccionario de la Lengua Española y de Nombres Propios, el vocablo efeméride significa: “Acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario del mismo”. (Océano Práctico, 2011, p.287)
Cartín (2020) expresa que: “Las efemérides constituyen un retrato, un recorrido histórico, un día a día, a través de los sucesos y personajes que marcan los hechos esenciales del pasado de una nación y también de su presente”. (p.2)
Carretero y González (2021) coinciden en que las efemérides: “Son hechos memorables acaecidos en tiempos distintos, pero exactamente un número de años antes de determinado día”. (p.48)
El trabajo con las efemérides tiene implícito su tratamiento, el cual puede aplicarse desde cualquier instancia y no solamente en la clase; este puede estar condicionado por un grupo de acciones en aras de lograr el aprendizaje de los estudiantes sobre un determinado hecho y que, además, se propicie el desarrollo de la creatividad ante situaciones que se generen.
Es significativo subrayar que, en ocasiones, es muy limitado el concepto que sobre las efemérides poseen los profesores, pues consideran que estas solo tienen un carácter patriótico y olvidan las que tienen un carácter científico, técnico, artístico, político, médico y otros, que, adecuadamente seleccionadas, bien trabajadas, contribuyen notablemente a la formación y al desarrollo de la cultura y a la preparación ética de los estudiantes.
Las efemérides ofrecen la oportunidad de repensar la historia y el presente, de discutir los rituales y las versiones del pasado que nos han legado, de construir un debate sobre las herencias y los horizontes; en síntesis, de pensar juntos la vida en común.
La sociedad cubana demanda a la institución educativa que no se limite solo a transmitir conocimientos; le pide que forme personas capaces de vivir y convivir en sociedad, en un clima de respeto, tolerancia, participación y libertad, y que sean capaces de construir una concepción de la realidad que integre, a la vez, el conocimiento y la valoración ética y moral de esta. Por tanto, abordar y tratar efemérides es una opción pedagógica que puede tener gran influencia en la formación de valores.
La utilización de ciertas fechas es especialmente interesante para el desarrollo de propuestas que complementen la acción educativa en las aulas. Dichas propuestas pueden responder a objetivos, como el respeto a la diferencia, la igualdad y la justicia, los derechos humanos y la solidaridad entre los pueblos.
Hoy, el estilo del tratamiento de las efemérides no debe ser solemne y protocolar, por lo que todos los profesores deben proponer y presentar herramientas para que los estudiantes relacionen pasado, presente y futuro, de manera que se realicen acciones dirigidas a que estas conmemoraciones sean efectivamente instancias de apropiación del conocimiento histórico y que además sean el espacio idóneo para enriquecer la cultura, a partir de nuevas proyecciones docentes, en las que no solamente se tenga en cuenta el discurso, sino que se orienten a la reflexión, al debate y al protagonismo estudiantil desde diferentes escenarios de estudio, de modo que se combine con actividades para el disfrute y el esparcimiento de los estudiantes.
En este sentido, el objetivo de este manuscrito se centra en demostrar cómo las efemérides contribuyen al desarrollo de una cultura general integral en los estudiantes.
En la elaboración de este trabajo se emplearon diferentes métodos de investigación: Analítico-sintético para el análisis de los fundamentos teórico-metodológicos que sustentan las efemérides y la cultura general integral, así como en la valoración de los resultados obtenidos.
Inductivo-deductivo: Permitió realizar conclusiones sobre el tratamiento de las efemérides para su contribución a la cultura general integral en los estudiantes.
Análisis histórico-lógico: Posibilitó el estudio y la determinación de los antecedentes relacionados con las efemérides y su tratamiento.
Sistematización: Viabilizó los fundamentos teóricos- metodológicos sobre el análisis de las efemérides y su tratamiento, así como su aportación a la cultura general integral en los estudiantes.
En las indagaciones empíricas, se utilizaron entrevistas para obtener criterios de los profesores sobre la importancia que se le atribuye a las efemérides en la institución educativa para formar en los estudiantes una cultura general integral.
La investigación permitió demostrar a los profesores de forma teórica cómo las efemérides contribuyen a la cultura general integral en los estudiantes, pues el contenido que comprenden revela el gran potencial que brindan para lograr no solamente conocimientos sobre diversos temas, sino también una educación en valores desde la clase y en actividades extracurriculares que se organicen en la institución educativa como parte de su proceso pedagógico.
En este informe investigativo, se expone de modo preciso la importancia de las efemérides en la formación integral de la personalidad, por tanto, se ofreció una visión ampliada sobre el impacto que pueden tener estos sucesos en los estudiantes en su interacción con distintas esferas de la vida, para ello se partió de la problemática por parte de varios profesores, dada fundamentalmente por un insuficiente aprovechamiento de las efemérides para contribuir a una cultura general integral en los estudiantes. Se pudo constatar, además, que se aplican patrones tradicionales en el tratamiento de las efemérides que limitan su desarrollo.
Al abordar ciertas concepciones teóricas acerca del trabajo con las efemérides, se analizaron otras tendencias que posibilitaron adoptar nuevos enfoques en este tratamiento y un significado diferente que no dé lugar a la restricción, por el contrario, se le confirió un carácter reflexivo, muy participativo y sobre todo creativo.
La interiorización de los fundamentos teóricos- metodológicos por parte de los profesores acerca del tratamiento de las efemérides dejó ciertas pautas para su implementación y una orientación precisa para trabajarlas desde sus clases y en otras actividades. El debate de estas posiciones condujo a la comprensión de la riqueza que tienen estos sucesos desde el punto de vista educativo, por ofrecer la vinculación con diferentes ramas del saber y por la actuación que pueden tener los estudiantes en variados contextos.
A partir de la sistematización de las ideas esenciales en torno al tema, se sintetizan las concepciones siguientes que aportan una explicación detallada sobre el tratamiento de las efemérides y evidentemente apuntan hacia la gran posibilidad de su contribución al desarrollo de una cultura general integral en los estudiantes, de una manera u otra reflejan una posición amplia sobre el estudio de los hechos, demostrándose su incidencia tanto en la formación de valores como en el plano cognoscitivo.
El trabajo con las efemérides, desde la clase o de la institución educativa, requiere de un buen acto pedagógico, en que primen la iniciativa, el amor a la profesión, la maestría, el ejemplo personal y, muy especialmente, la convicción del profesor de lo que significa su labor y la repercusión de esta en el desarrollo social.
Resulta importante, cuando se traten las efemérides, tener en cuenta el nivel de complejidad con que se haga llegar para su mejor compresión. Entre las efemérides seleccionadas deben prevalecer aquellas dirigidas a promover la reflexión, el debate y la participación de los estudiantes. Se requiere que ellos sean protagonistas de su propia formación.
La clase es el espacio y el tiempo de mejores y mayores condiciones para el tratamiento de las efemérides y, por supuesto, una vía por excelencia debido a que constituye el espacio físico donde se puede interactuar con los estudiantes y realizar actividad diferenciada profesor-estudiantes. Es el lugar en que se puede comentar, intercambiar, debatir, analizar, demostrar y argumentar la efeméride con los estudiantes. Sin embargo, existen otras vías que no pueden obviarse.
Durante el tratamiento de las efemérides, el profesor debe tener la función de orientador y facilitador. Es un participante más y un motivador por excelencia de esta actividad. Debe diversificar los métodos y los procedimientos para ayudar a los estudiantes en el aprendizaje; para ello, debe emplear métodos que exijan la actividad cognoscitiva productiva, pues estimulan la actividad de los estudiantes y desarrollan su afán y satisfacción por la investigación, por la solución de problemas que faciliten una cultura del intercambio y el debate; además, puede emplear técnicas participativas, como son los juegos de roles y la tormenta de ideas y realizar trabajos en equipos.
Todo esto contribuye a la formación multilateral y armónica, eleva los valores éticos de los estudiantes.
Las efemérides dan la oportunidad de potenciar situaciones de aprendizaje que fortalezcan el vínculo de la institución educativa con la comunidad y propicien la participación. El trabajo con las efemérides es un vehículo óptimo para el desarrollo de actividades que permitan encuentros entre disciplinas y áreas del conocimiento.
Evidentemente, el objetivo que se debe perseguir con el tratamiento de las efemérides, es formar una cultura general integral en los estudiantes. Es indudable todo el potencial que brinda para ello, pero exige de cambios y de nuevas proyecciones en este sentido, por lo que se ha visto muy limitado y, sin embargo, mediante el estudio de las efemérides se pueden desarrollar innumerables acciones que contribuyan a la formación integral de la personalidad, al permitir que se aborden y relacionen temas del pasado, del presente y del futuro.
Sin lugar a dudas, las efemérides conducen a los estudiantes a la investigación, la cual es necesaria para comprender el sentido histórico de cada acontecimiento, acompañado de otros elementos que complementan no solamente desde el punto de vista cognoscitivo, sino en el orden educativo, de modo que, adentrarse en el análisis de un suceso de cualquier tipo, los involucra en una interacción directa con la comunidad y con sus diferentes actores, penetran en las relaciones humanas, así como en un diálogo constante para indagar, lo que posibilita la formación y el desarrollo de actitudes, sentimientos y valores, que son indispensables en el accionar cotidiano de los estudiantes.
El tratamiento de las efemérides debe responder a los principios de la pedagogía cubana: la unidad entre la instrucción y la educación, la vinculación del estudio con la vida y la actividad transformadora del estudiante.
En el contexto cubano, las efemérides forman parte del Sistema de Trabajo Político e Ideológico y del Proyecto Educativo de la Institución educativa. Su tratamiento busca consolidar la cultura general integral.
Al tratar las efemérides, se contribuye también al desarrollo de habilidades y de buenas prácticas para la vida. En las representaciones extraídas de las indagaciones empíricas, se advierte que, en ocasiones, abordar el estudio de una efeméride consiste solamente en un relato y lo cierto es que va mucho más allá de esto.
Desde esta nueva perspectiva, constituyen una fuentes de cultura, a partir de las cuales los estudiantes incursionan en otras esferas del saber y pueden actuar consecuentemente en el análisis y el debate que se realice alrededor de ellas; de manera que el profesor no sea el único agente que divulgue la información acerca de un suceso, sino que se genera un espacio, en el cual participan los estudiantes con un elevado protagonismo y que se motiven para su estudio por medio de la actuación directa en diferentes contextos que ofrecen otros datos de gran interés y les permita comprender la repercusión o el impacto del acontecimiento en la sociedad.
El trabajo con las efemérides permite valorar su vigencia en escenarios actuales; por tanto, favorecen la autogestión de procesos, el trabajo en equipo, la solución de problemas, la creatividad y el sentido de pertenencia; además de estimular hacia la inserción de celebraciones y del esparcimiento como parte de este tratamiento.
El tratamiento de las efemérides contribuye a que la formación de los estudiantes sea multilateral y armónica, precisamente porque ofrece nuevas situaciones de aprendizaje, por vincular con otras esferas de la vida y con otros procesos que le permiten una mejor comprensión de ciertos temas e insertarse a la concreción de diferentes propuestas innovadoras que favorecen la ciencia y a la comunidad.
La importancia de las efemérides para la cultura general integral en los estudiantes radica en que estas fechas conmemorativas no solo recuerdan hechos históricos, científicos, culturales o sociales relevantes, sino que también favorecen la formación de valores, conocimientos y actitudes que contribuyen al desarrollo integral del ser humano.
Las efemérides permiten a los estudiantes conocer y valorar los acontecimientos que han marcado la historia de su país y del mundo. Esto fortalece el sentido de pertenencia, la identidad nacional y el respeto por las raíces culturales. Pueden abordarse desde distintas áreas del saber (historia, biología, literatura, educación cívica, arte, etcétera), lo que contribuye a una formación más completa y contextualizada.
El tratamiento educativo de las efemérides desarrolla la curiosidad, el pensamiento crítico y la apreciación de la diversidad cultural y científica, lo que amplía la cultura general integral de los estudiantes y su capacidad de comprender el mundo.
Cuando las efemérides se trabajan de forma creativa y participativa, hacen más significativo el aprendizaje, conectando los contenidos escolares con la realidad y las experiencias de los estudiantes.
En ese sentido, es posible afirmar que las efemérides son un recurso pedagógico fundamental para la formación de una cultura general integral, porque promueven la comprensión de la historia, la reflexión crítica, la asimilación de valores y el desarrollo del pensamiento humanista y científico.
El análisis realizado a partir de la teoría planteada por los diferentes autores consultados, como, Cartín (2020), Carretero y González (2021), Brito (2024), Griguol (2025), entre otros , coincidentemente se dirige hacia el valor que tienen las efemérides en la institución educativa y sobre todo, las grandes potencialidades que brindan para lograr en los estudiantes una cultura general integral, centrándose fundamentalmente en la educación en valores, por lo que permiten la realización de diversas acciones tanto en la clase, como en otros contextos que son indispensables para lograr correctos modos de actuación en los estudiantes.
Sin embargo el estilo de trabajo con las efemérides hoy en día le falta consistencia a partir de estas visiones estudiadas; a su vez todas revelan la amplitud de estos hechos para propiciar un proceder integral acerca del tratamiento de las efemérides por parte de los profesores , que en muchos de los casos no se evidencia lo suficientemente por un escaso conocimiento de sus potencialidades o por no comprender la importancia que tienen los distintos acontecimientos como parte de la formación integral de los estudiantes.
De ahí la necesidad de que se comprenda que el tratamiento de las efemérides debe ser cambiante y que se le otorgue otro carácter. En la mayor parte de los profesores este trabajo queda solamente en un plano de evocación, en un simple discurso sin que prevalezca el protagonismo estudiantil.
Es oportuno demostrar una serie de aspectos teóricos a los profesores sobre la importancia que poseen las efemérides en el ámbito educativo, así como fundamentar mediante ejemplos su inserción en los diferentes componentes del proceso pedagógico, al reflexionar sobre estas ideas o miradas.
Las efemérides poseen un valor formativo incalculable en el proceso educativo, porque constituyen una vía efectiva para fortalecer la cultura general integral de los estudiantes. Mediante estas, se promueve la comprensión de los procesos históricos, científicos, culturales y sociales que han marcado la evolución de la humanidad, contribuyendo a la formación de un pensamiento más amplio, crítico y humanista.
Tratadas pedagógicamente de manera reflexiva y creativa, se convierten en un medio eficaz para consolidar la cultura general integral de los estudiantes. Les permiten reconocerse como herederos de una tradición cultural, comprender su función en la sociedad y proyectarse como ciudadanos activos, cultos y comprometidos con la transformación positiva del entorno.
Diferentes autores han clasificado a las efemérides, entre ellos se pueden mencionar, a Lenz (1960), Paredes (1985), Pérez (2008), García (2010) y Hernández (2020).
Luego de un análisis de cada uno de los aspectos que proponen estas personalidades para clasificar a las efemérides, se consideró muy oportuna en esta investigación, la establecida por Pérez (2021), la cual posee cierta precisión en cada uno de sus criterios.
Esta clasificación se basa en lo siguiente:
De forma consistente, Mota (1979), al aportar criterios sobre la importancia de las efemérides, considera que:
Evocar un hecho histórico del pasado en el marco histórico del presente, constituye una lección dialéctica utilísima. Volver a dar vida a sucesos o figuras que fueron importantes en cualquier época del pasado y analizarlos a la luz de nuestros conocimientos y filosofía actuales, ofrecen un ejemplo de gran valor formativo. Refrescar cada día la memoria de un acontecimiento del pasado o de una figura de otro tiempo, brinda la oportunidad de ejercitar nuestras facultades analíticas y críticas, algo que viene a constituir un magnífico entrenamiento para la inteligencia. Las efemérides no solo pueden proporcionar información o trasmitir conocimientos o experiencias acerca de los hechos ocurridos en el pasado o en el presente, sino preparar a cada uno de los ciudadanos en el “saber hacer” y en el “saber ser”, lo que implica dotarlos de las herramientas necesarias para lograr su actuación protagónica en el escenario histórico en que se desarrolla su vida. (p.30)
En torno a las potencialidades del conocimiento de las efemérides, se asume la perspectiva de Pérez (2021) al destacar que:
(…) puede despertar intereses y motivaciones; el docente debe tener en cuenta esto, pues es una vía muy útil y necesaria para desarrollar una cultura general integral, pero, además, pueden y deben constituir valiosas herramientas para la realización de actividades que pueden inclinar a los estudiantes hacia diferentes perfiles profesionales, favorecen las relaciones humanas; no solo la propia celebración de la efeméride es positiva, sino la intencionalidad a la que se enfoque.Si se proyectan en función del progreso social, realmente este debiera ser el objetivo primordial, más que la apropiación del conocimiento del acontecimiento. Su tratamiento en la institución educativa debe estar dirigido a la utilidad práctica que proporcionan estas; lógicamente, esto requiere previamente de una preparación del docente, de la planificación y la organización de las operaciones que se llevarán a cabo desde la clase o mediante actividades extradocentes. (p.11)
Las efemérides deben tener una gran importancia para la institución educativa, ya que constituyen una herramienta educativa y formativa que contribuye al desarrollo integral de los estudiantes.
En relación con lo anterior, se comparte el criterio de Mecozzi et al. (2022) cuando declaran:
El sentido de las efemérides debe entenderse como cambiante. El contenido de estas fechas pertenece al patrimonio social y cultural, y su significado se negocia y reconstruye en cada sujeto que aprende. Por estas razones, el protagonismo en el acto de aprender hace que el aprendizaje no sea una repetición, sino un acto de construcción. Por esta razón, su función principal no pertenece únicamente a sus protagonistas históricos, sino que debe ser compartido con las sucesivas generaciones, que se van apropiando de los valores que encarnan esos acontecimientos. Se trata de “bucear”, con fundamentos teóricos sólidos, en nuestro pasado, para involucrarse más en él y resignificarlo en función de los nuevos problemas y las necesidades que la realidad plantea. (p.8)
Desde este estudio se concuerda con Jorquera (2023) al considerar que las efemérides resultan importantes porque:
Recuerdan un acontecimiento destacado o varios ocurridos en una fecha en particular y que se celebra o conmemora año tras año. No es lo mismo celebrar que conmemorar. Su connotación es distinta. Una denota alegría, festividad, festejo, y la otra, recuerdo, evocación. La efeméride ayuda, entonces, a no olvidar acontecimientos que han marcado la vida de las personas, de una organización, de un país; y porque al formar parte de nuestra existencia es necesario mantener en el recuerdo, darle el realce que merecen y junto al o los sucesos, también a sus actores o protagonistas. (p.45)
Las efemérides constituyen una vía importante para lograr la formación de una cultura general integral de los estudiantes. En tal sentido, se coincide con Brito (2024) cuando expresa:
Consideramos que una vía que puede propiciar el enriquecimiento del hombre y su satisfacción personal y profesional puede ser el tratamiento de las efemérides, ya que brindan información sobre diferentes ramas de la vida, historia, ciencia, medicina, literatura, entre otras, y sobre hechos ocurridos en cada uno de los días del año desde antes de nuestra era hasta la actualidad, que abarcan fecha de nacimiento y muerte de personalidades, así como hechos en el ámbito histórico, científico-técnico y cultural, fundamentalmente de Cuba, aunque también se incluyen hechos y personalidades del resto del mundo que tuvieron repercusión en nuestro país. (p.2)
En materia de tratamiento de las efemérides y su proyección hacia una cultura general integral, señala la Dirección Política de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que:
Las efemérides brindan la posibilidad de realizar diversas actividades en el aula, o fuera de ella, que propician el desarrollo de habilidades encaminadas a comentar, intercambiar, debatir, analizar, demostrar y argumentar sobre temáticas asociadas a estas que garanticen una sólida asimilación y perdurabilidad de la información en la memoria, de modo que, a partir de estos hechos en diferentes ramas del saber, se profundice en el conocimiento sobre la historia, la cultura, la ciencia y el deporte por las vías más novedosas posibles, en función de que los estudiantes desarrollen una cultura general integral. (FAR, 2020, p.36)
Para Hernández et al. (2024), la cultura general integral es entendida como:
Un sistema de valores espirituales atesorados por el individuo a lo largo de su formación, solo posible por medio de la sistematización de lo aprendido significativamente en diversos campos del conocimiento humano en su intervínculo con la sociedad. (p.50)
Algunos autores alegan que el tratamiento de las efemérides debe cambiar y su espacio necesariamente tiene que dar lugar a un acto de construcción, en que exista la iniciativa como expresión del protagonismo estudiantil y que no solamente esté dirigido a la apropiación de conocimientos, sino a las demandas sociales actuales y a la formación integral de la personalidad. Por otra parte, García (2024), afirma que:
El tratamiento de las efemérides conduce a una cultura general integral en los estudiantes, por lo que, mediante las valoraciones de sus contenidos, se puede: Relacionar las efemérides, familiarizar a los estudiantes con el patrimonio cultural nacional y universal, analizar actitudes positivas de personalidades en el ámbito político, cultural y científico, contribuir a la concepción científica del mundo en los estudiantes, al mostrar, mediante el análisis de los hechos ocurridos a lo largo de milenios, la unidad de las leyes del desarrollo en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, dar a conocer datos personales y trabajos de científicos eminentes, con lo cual se demuestra que el desarrollo social es el resultado del trabajo de personas concretas, hombres vinculados a un entorno histórico social y cultural determinado. Lograr la formación de convicciones revolucionarias en los estudiantes, promover el análisis y el debate del acontecer nacional e internacional y garantizar un ambiente escolar que reavive constantemente las tradiciones patrióticas de nuestros pueblos, el conocimiento de sus héroes y de sus cualidades, de los acontecimientos que han marcado pautas en la sociedad, asimila, de manera creadora, el mundo circundante y el lugar del hombre en este mundo, propiciar la integración interdisciplinaria, que los profesores y los estudiantes participen, de forma activo-productiva en el desarrollo de sus conocimientos y dinamicen su intelecto para el enriquecimiento de la información. (p.22)
En esta área, Griguol (2025) sostiene, que:
De nada vale si se repiten mecánicamente esos discursos aburridos a los que nadie presta atención para abordar una determinada efeméride, o hacer una lámina que no esté acompañada de un ejercicio de comprensión; es por ello la necesidad que el tratamiento de las efemérides se base en actos en los que se articulen la construcción de conocimientos con la diversión, en que los estudiantes se involucren, presten atención y aprendan voluntariamente. (p.33)
Kriger (2025) acota:
Las efemérides son necesarias para el logro de una cultura en los estudiantes, pero pueden obstruir la comprensión si solo funcionan como un elemento de fijación de un relato, pero también pueden abonar una dimensión afectiva y un sentimiento de pertenencia que motive a conocer. (p.62)
En algunos casos, se pone en duda todo el potencial que brindan las efemérides para la formación de los estudiantes y, por tanto, el profesor actúa limitadamente en cuanto a esto.
En esta dirección, Marrero (2025) plantea:
En las instituciones educativas, la palabra efemérides aparece frecuentemente asociada a la idea de acto y fecha patria. Sin embargo, muchos docentes saben que el concepto de efeméride tiene un potencial didáctico que va mucho más allá de los actos escolares y se preguntan: ¿qué enseñar? ¿Con qué sentido? ¿Cómo interesar a los estudiantes? ¿Con qué materiales trabajar? ¿Cómo evitar la reiteración y banalización de los contenidos? (p.22)
Lo antes expuesto se corrobora en el criterio de Peralta (2025), al plantear que:
Las efemérides constituyen una valiosa herramienta pedagógica para el desarrollo de la cultura general integral en los estudiantes, al propiciar la reflexión sobre hechos y personalidades que han marcado el devenir histórico, científico y cultural de la humanidad. Su tratamiento sistemático en el ámbito escolar favorece la formación de valores éticos, cívicos y humanistas, así como el fortalecimiento de la identidad nacional y el sentido de pertenencia. Además, posibilitan la integración de saberes desde una perspectiva interdisciplinaria, lo que enriquece la comprensión del mundo y estimula la conciencia crítica ante la realidad social. De esta manera, las efemérides trascienden el simple recordatorio de fechas para convertirse en un espacio esencial para la formación de individuos cultos y responsables con su contexto histórico social. (p.32)
En síntesis, es posible afirmar que:
En el ámbito escolar, las efemérides promueven el amor a la patria, el respeto a los héroes y mártires, y la valoración del pasado como base del presente y guía del futuro. Además, fomentan la reflexión, el pensamiento crítico y la comprensión de los procesos sociales, políticos y culturales que han influido en la sociedad. El trabajo con las efemérides, en ocasiones, es subestimado y es limitado en el sentido de que se realiza el mismo proceder y no siempre se realiza un verdadero análisis de estas. Sin embargo, permiten nuevas experiencias que rebasan lo cotidiano.
El tratamiento de las efemérides contribuye, en gran medida, a la cultura general integral, pues al abordarlas en la institución educativa y específicamente desde las distintas asignaturas no solo acercan a varios temas, sino que abarcan muchos ámbitos, propiciando el intercambio, y, por tanto, implica que se efectúen previamente trabajos en equipos, visitas a determinados centros y otras operaciones derivadas de su estudio que ponen a actuar al estudiante de una manera novedosa.
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