Revista Científico-Metodológica, No.84 septiembre-diciembre, 2025. ISSN: 1992-8238
MSc. Roilán Rodríguez Barbán. Profesor Asistente. Miembro del Buró Provincial del Partido Comunista de Cuba en la Habana.
Correo electrónico: roilanrb@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0002-2892-2077
Dr. C. Nancy Chacón Arteaga. Profesor Titular. Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona.
Correo electrónico: nchaconarteaga@gmail.com/
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2228-5505
Dr. C. Marisela Rodríguez Peñate. Profesora Titular. Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona.
Correo electrónico: mariselarpw@gmail.com
ORCID:https://orcid.org/0000-0001-7091-9264
Recibido: mayo 2025 Aprobado: julio 2025
RESUMEN Desde el sistema de dominación imperialista, se produce una avalancha contra la cultura de las naciones más desfavorecidas, sustentada en la ciencia, la tecnología y la innovación, situación evidenciada en la generación de mecanismos de colonización. Los retos que plantea la colonización cultural a la formación de educadores, ha sido insuficientemente abordado. Es un problema complejo que requiere soluciones con enfoque integral y multifacético desde la investigación científica de gran significación para las ciencias de la cultura, y las ciencias de la educación. En este artículo se pretende proponer algunas vías para enfrentar este fenómeno de la colonización cultural en el contexto de la capital de Cuba. Se muestran resultados de la indagación teórica y también las conclusiones a las que se arriba, una vez que se han puesto en práctica acciones de preparación con directivos de la educación en La Habana. Sobre todo, se ha logrado consenso en lo necesario de la superación y actualización permanente, en ajustar a los nuevos tiempos la enseñanza de la Educación Cívica, la Historia y la Cultura Política, en influir en el gusto estético de niños, adolescentes y jóvenes, y en generar acciones educativas y culturales de profundo contenido ideológico y humanista, que desarrollen la sensibilidad y la autoestima. Palabras clave: colonización, globocolonización, cultura, guerra cultural |
ABSTRACT From the system of imperialist domination, there is an avalanche against the culture of the most disadvantaged nations, supported by science, technology and innovation, a situation evidenced in the generation of colonization mechanisms. The challenges that cultural colonization poses to the training of educators have been insufficiently addressed, but it is a complex problem that requires solutions with a comprehensive and multifaceted approach from scientific research of great significance for the cultural sciences and the educational sciences. This article aims to propose some ways to confront this phenomenon of cultural colonization in the context of the Capital of Cuba. The results of the theoretical investigation are shown, as well as the conclusions reached, once preparation actions have been put into practice with education directors in Havana. Above all, consensus has been achieved on the need for continuous improvement and updating, on adjusting the teaching of Civic Education, History and Political Culture to new times, on influencing the aesthetic taste of children, adolescents and young people, and on generating educational and cultural actions with deep ideological and humanistic content, that develop sensitivity and self-confidence. Keywords: colonization, globocolonization, culture, cultural war |
En el contexto actual es posible identificar la presencia de un fenómeno denominado colonización cultural, o lo que es lo mismo, guerra cultural y simbólica, en tanto refiere un proceso complejo en el que intervienen la industria de la propaganda y la cultura, la tecnología, las redes sociales digitales, el ciberespacio y el mundo virtual fundamentalmente. Desde los centros de poder del sistema de dominación imperialista, se produce una avalancha contra las naciones más desfavorecidas, su historia, tradiciones e identidades; contra los Estados y los individuos que se oponen al neoliberalismo y al modo de vida burgués. En no pocos casos estos procederes se han sustentado en la ciencia, situación ampliamente evidenciada en la generación de mecanismos de manipulación y colonizadores.
La colonización cultural propone rechazar todo desafío intelectual de cierta complejidad, se pretende que se rinda culto a la simplificación, a la superficialidad, al vivir el presente, a borrar el pasado y a no pensar en el futuro, al consumismo como único camino hacia la felicidad. Se convoca a practicar el más despiadado individualismo, a pensar únicamente en salvarse sin tener en cuenta a los demás, a desechar las soluciones colectivas, a convivir con la idea de que todo individuo llega a su meta gracias a la derrota de otros. ¿Cómo enfrentar este fenómeno de la colonización cultural en el ámbito educativo? Se pretende con este artículo proponer algunas vías para enfrentar este fenómeno de la colonización cultural en el contexto de la Capital de Cuba, al exponer los principales resultados a los que ha arribado el autor ante esta interrogante, luego de las indagaciones empíricas y teóricas y de las aplicaciones prácticas de la estrategia de preparación a docentes y directivos de la educación en La Habana.
Se empleó como método general el dialéctico-materialista y se integran los métodos del nivel teórico y empírico, entre ellos fueron empleados el histórico y lógico, para hacer el estudio de los referentes teóricos que sustentan el fenómeno de la globalización de la cultura y de la preparación de los docentes y los cuadros educacionales de la Capital cubana hasta la actualidad, en el contexto de la colonización cultural. El analítico-sintético, y el inductivo-deductivo, permitieron el razonamiento para arribar a generalizaciones teóricas y deducciones sobre la preparación de los docentes y cuadros educacionales y de manera específica en el contexto de la colonización cultural, al reflejar lo común, lo generalizador y obtener conclusiones propias según el objeto de estudio.
Fueron necesarios, desde lo empírico, la observación y el análisis documental, para conocer el estado del problema, sus antecedentes, regularidades que están presentes en los diferentes documentos consultados, estrategias planteadas, resultados de investigaciones y para realizar un análisis objetivo, científico y real de la propuesta de investigación. El testimonio favoreció recepcionar las opiniones, valoraciones de especialistas y expertos sobre la preparación de los docentes y cuadros y la colonización cultural. Estos, entre otros métodos, permitieron constatar la existencia de criterios, conocimientos, grado de satisfacción de los docentes y los cuadros educacionales e indicadores que demuestren el nivel de preparación de estos en el contexto de la colonización cultural, todo esto con una amplia generalización, pues se escogió de manera intencional, de una población de 1 250 cuadros educacionales de La Habana, al 100% de los 50 cuadros educacionales de la estructura provincial ampliada, y de los directores municipales de La Habana, al 100% de directores de centros educativos del municipio Marianao y a una muestra representativa del 15% de los restantes municipios.
La aplicación de los instrumentos a la muestra seleccionada reveló como resultados que existen insuficiencias en el análisis crítico de los procesos y fenómenos sociales, políticos y culturales contemporáneos; que se manifiestan dificultades para examinar ideas a profundidad, detectar, analizar y sostener argumentos, describir métodos y resultados, deteniéndose en las etapas, justificar procedimientos e interrelacionar juicios; así como la carencia de argumentos propios para dar respuestas integrales a problemáticas profesionales y sociales, y de manera particular a la colonización cultural. Estos elementos lo cual contrasta con la necesidad de alcanzar niveles cualitativamente superiores de desarrollo del pensamiento reflexivo y crítico en correspondencia con los desafíos ideológicos, culturales y políticos del presente y el futuro de la nación.
Es por ello, que se hace necesario contar con un resultado científico que contribuya al enfrentamiento de la colonización cultural en el ámbito educativo. Se propone entonces, una concepción teórico – metodológica para la descolonización cultural en el contexto cubano, para el sistema de trabajo de la Dirección General de Educación.
Se asume como concepción lo planteado por Breijo, la que considera la concepción como “una interpretación general de un proceso educativo, que se forma en el sujeto investigador en un contexto socio-histórico determinado, como resultado de la dinámica entre su actividad teórica y práctica” (Breijo, 2019, p.2), y como concepción teórico-metodológica a:
…la configuración de elementos integrados para lograr un propósito común; contemplar tipos de relaciones entre elementos, partes, y entre el sistema y el medio externo que lo contiene; y ser producto de una abstracción de la realidad que sea ejecutable. Implica el sistema de ideas, conceptos y representaciones (…) y sus respectivas consecuencias metodológicas” (Toledo & Cabrera, 2021).
Al tener en cuenta los elementos planteados, esta concepción teórico-metodológica para la descolonización cultural en el contexto cubano es una configuración integrada de interpretación, análisis y acción educativa, diseñado para enfrentar los mecanismos de colonización cultural impulsados por el imperialismo, particularmente desde los centros de poder global, y promover la emancipación cultural de la nación cubana. Se estructura como un sistema de componentes, vías y representaciones pedagógicas que orientan la práctica educativa hacia la formación de sujetos críticos, conscientes y comprometidos con la defensa de la identidad cubana, la historia patria y los valores socialistas.
La concepción teórico-metodológica tiene un objetivo general: enriquecer la práctica educativa de docentes y directivos desde los fundamentos pedagógicos teóricos, metodológicos y prácticos del proceso ideológico de la Educación para la descolonización cultural en el contexto cubano. Cuenta con componentes metodológicos entre ellos la organización en tres dimensiones interrelacionadas: la cognoscitiva, que se expresa en el desarrollo de conocimientos sobre los mecanismos de colonización cultural y la historia de la resistencia cubana; la procedimental que consiste en la adquisición de habilidades para el análisis crítico, la argumentación y la deconstrucción de discursos hegemónicos; y por último la práctica educativa descolonizadora, que se manifiesta en la aplicación de métodos pedagógicos que fomenten la participación activa, la creatividad y el compromiso social.
Entre otros componentes de la concepción se incluyen seis requerimientos y las vías de implementación y socialización, entre las que se destacan:
Las vías para su socialización son la transformación digital, que forma diferente de pensar y desarrollar los procesos, utilizando la tecnología. A las instituciones educativas, entre otros espacios de socialización, corresponde la conformación de “comunidades virtuales” en las cuales los estudiantes se agrupan, comparten experiencias y contenidos afines, y están pendientes de los perfiles y estados de WhatsApp de sus compañeros y de sus maestros. No hay que subestimar la influencia que pueden ejercer los educadores mediante la utilización de las redes sociales.
Una segunda vía es el propio proceso docente, dado que es una necesidad el desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes. No se trata de prohibir que los estudiantes consuman contenido, sino que estén preparados para enfrentar la colonización cultural. La tercera vía es la preparación de docentes y directivos. Para ello se han incorporado un conjunto de acciones en la práctica que potencian el desarrollo de talleres a nivel provincial, municipal y de manera más directa en las instituciones educativas.
La concepción se enmarca en el proceso de perfeccionamiento educativo cubano, respondiendo a las directrices del Partido Comunista de Cuba y a las demandas de la sociedad contemporánea. Reconoce la necesidad de una articulación efectiva entre escuela, familia y comunidad, así como el uso crítico y creador de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Asimismo, promueve una cultura de resistencia anticapitalista, enfocada en la formación de las nuevas generaciones como sujetos históricos conscientes de su papel en la defensa de la soberanía cultural y política de la nación.
Discusión
La colonización cultural ha sido una categoría tratada desde múltiples investigaciones. En este sentido, Rodríguez (2023) plantea que “La colonización cultural es una consecuencia construida, mediante la imposición global de los modelos culturales imperialistas y sus patrones de vida” por tanto, se le debe prestar atención a su desarrollo para combatirla porque según Guerra, Fernández & López (2024):
La colonización cultural arrasa las identidades nacionales, la memoria colectiva de naciones y comunidades, sus símbolos, sus raíces. Estimula la amnesia cultural e histórica, vacía de sentidos conceptos como patria, pueblo, nación y promueve el complejo de inferioridad típico del colonizado ante la cultura superior de los colonizadores.
Este fenómeno de la colonización cultural está presente en el contexto cubano, pues
…es la realidad, pero como se construye desde lo simbólico, pudiera parecer inocua, inocente e incluso inexistente. No se trata de que el consumo se convierta en un campo de censura ni de quiebres en cuanto a la política cultural y el manejo de las significaciones, sino de hacer de esta recepción un acto más consciente y crítico. (Escuela, 2023)
La colonización cultural está asociada a la presencia y consumo de modelos culturales y modos de vida por parte de potencias imperialistas. Se produce a través de la influencia permanente y seductora de la prensa plana, digital y televisiva, de la propaganda comercial y de programas de entretenimiento fundamentalmente.
Este fenómeno cultural arrasa las identidades nacionales, la memoria colectiva de naciones y comunidades, sus símbolos, sus raíces, estimula la amnesia cultural e histórica, vacía de sentido los conceptos patria, pueblo, nación y promueve el complejo de inferioridad típico del colonizado ante la “cultura superior” de colonizadores. (Betto, 2014)
La sociedad cubana no está ajena a este mundo contradictorio, signado por el hegemonismo imperialista y hace más compleja la situación económica, política y social del país.
La conducta de no pocos adolescentes y jóvenes de rechazo o indiferencia a los temas político- ideológicos, la apatía, el consumo desmedido de las redes digitales, la desconexión y enajenación de la realidad, el desafuero por patrones coloniales y seudoculturales que se convierten en sus principales paradigmas y modelos a imitar, el desconocimiento de aspectos esenciales de nuestra historia e identidad, entre otros, son elementos más que suficientes para elevar la preparación e influencia de los profesionales de la educación, la que muchas veces no se corresponde con el contexto actual. En tal sentido, se hace necesario construir y reconfigurar las formas de educar, ampliando el horizonte cultural de los profesionales de la educación, empezando por los docentes y cuadros de dirección. El antídoto es desarrollar un pensamiento crítico profundo, con capacidad de discernimiento ante el orden hegemónico que se pretende imponer, para la transformación.
La industria hegemónica del entretenimiento devalúa las esencias autóctonas y genuinas de las culturas locales, regionales y nacionales. Bajo esta lógica, tiene un papel importante el influyente (influencer) que utiliza las redes sociales para sobre las personas, y en particular sobre los jóvenes. Este modelo hegemónico propone un paradigma individualista, competitivo y hedonista, cuyo concepto de felicidad no se asocia al “buen vivir” y a la aspiración martiana de conquistar “toda la justicia”. El sistema capitalista busca secuestrar las subjetividades, en especial de los jóvenes, quienes, bajo esa influencia, acaban por dar prioridad a modos de vida superficiales y vacíos, pero muy seductores, que reducen la satisfacción de necesidades a lo material.
La definición de guerra cultural es un término inagotable, Razones de Cuba la presenta como “… aquella que promueve el imperialismo cultural, en especial Estados unidos como potencia líder del sistema capitalista, por el dominio humano en el terreno afectivo y cognitivo, con la intención de imponer sus valores a determinados grupos y naciones” (Razones de Cuba, 2024), se señala como un tipo de enfrentamiento histórico que tuvo su momento cumbre durante los años de la Guerra Fría, y se remite a un tipo específico de lucha ideológica en el campo artístico y literario. En la cultura es decisiva la axiología, pues los valores condicionan directamente los comportamientos de los seres humanos.
Actualmente se presenta una paradoja entre los rápidos instrumentos de que se dispone para la formación cultural y el retroceso en los paradigmas de tradición humanista. Existe un consumo masivo y acrítico de subproductos culturales, propiciado por la utilización de las denominadas nuevas tecnologías; en ellas los jóvenes se manifiestan no solo como grupo hegemónico, que se identifica y construye su realidad con el empleo de la red de redes, sino que además, con su uso indiscriminado y acrítico, se van construyendo una representación distorsionada de la realidad, del momento histórico que se vive y de la dirección y la iniciativa que debe guiar el necesario cambio social, exigido por el nuevo contexto. Pues no solo desinforma, sino que quita la capacidad de pensar, lo que es más grave aún, porque crea reflejos condicionados.
En la lucha contra los patrones coloniales, la escuela desempeña un papel decisivo, pero hay que tener en cuenta que los estudiantes reciben una enseñanza paralela y a menudo contradictoria con respecto a lo que ofrecen los maestros. Para las nuevas generaciones las redes digitales no son sólo una plataforma o un canal de comunicación, significan una extensión de lo real llevada al mundo virtual, por ello es vital seguir promoviendo espacios para formar un público capaz de evaluar con una distancia crítica el ámbito de las redes digitales y los productos de la industria hegemónica del entretenimiento. Hay que estudiar a fondo y difundir la obra de José Martí y de Fidel Castro, Ernesto Guevara, y también la de Fernando Ortiz, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, José Lezama Lima y Roberto Fernández Retamar, Armando Hart Dávalos, entre otros, todos indispensables en el pensamiento cubano de la descolonización. Y al decir de investigadores cubanos la tradición teórica que emplea las categorías colonización-descolonización cultural en la región está lejos de agotarse. (Godoy, C., 2020)
Fidel Castro Ruz, de manera magistral, habló más de una vez sobre los peligros de la globalización cultural, la consideró un mecanismo de dominación del imperialismo,
…porque se ve con toda claridad que (…) con la globalización neoliberal la globalización de la cultura, fundamentalmente en manos de Estados Unidos (…) Ya no es el ataque a las culturas (…) sino priorizadas inversiones y priorizado el programa de dominio sobre todos estos medios de divulgación masiva, medios audiovisuales, con un consciente muy consciente y deliberado propósito de dominación mundial. Emanciparse con los propios esfuerzos, es este el único y mejor camino para mantenerse descolonizado. (Castro, 1998, p. 133)
De acuerdo con lo planteado por Prieto, habría que empezar reconociendo que se vive en medio de una crisis cultural. Los paradigmas de la tradición cultural humanista están en franco retroceso frente a la avalancha irresistible de una industria del entretenimiento que no reconoce jerarquías, que ha reducido el arte definitivamente a la condición de la mercancía más vulgar, que no reconoce a los clásicos, que asocia lo artísticamente valioso con subproductos, con fetiches vacíos, con símbolos de la mayor estupidez y frivolidad, y que va más allá en su afán caótico, mezcla realidad y ficción, historia y leyenda y crea vertiginosamente nuevos mitos y recicla otros, en el torbellino de un espectáculo permanente concebido solo para vender y divertir. (Prieto, 2017).
Para hacer frente a esta situación resulta imprescindible fortalecer la articulación efectiva de instituciones y organizaciones, comunicadores, maestros, instructores de arte, intelectuales, artistas y demás actores que contribuyan directa o indirectamente a la formación cultural del pueblo. “Urge lograr que las fuerzas revolucionarias de la cultura trabajen de manera más coherente, promoviendo el ejercicio del pensamiento en medio de un mundo muy frívolo y de una creciente crisis cultural y así lograr la descolonización o liberación cultural”. (Cardona, 2020)
En los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución se hace énfasis en elevar el papel de la educación e integrar las influencias educativas de la familia, la escuela y la comunidad. Además, se orienta intensificar la atención a las instituciones educativas como centros de formación en valores, donde el ejemplo y la ética del personal docente, su idoneidad y preparación integral, resultan decisivos. (PCC, 2021)
Un factor determinante para afrontar los retos que plantea la colonización cultural, son las transformaciones que deben producirse en la conducción del sistema nacional de educación; la inserción de las instituciones educativas en su contexto comunitario, la elevación de la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, estructurando el proceso pedagógico sobre la base de los avances de las Ciencias de la Educación, con la aplicación efectiva del método científico y la innovación, de manera que directivos y docentes estén cada vez más preparados para afrontar los complejos problemas del aula, de la escuela; con la implicación de las familias y la comunidad. Al trabajar de esta manera, la escuela se convierte en un potencial de transformación de la propia sociedad.
Sin embargo, es necesario tener en cuenta que, junto a las familias, los maestros y las instituciones educativas, los ciudadanos y en particular los jóvenes, reciben la influencia de la publicidad comercial y la llamada industria del entretenimiento, con un espectro de opciones que los avances tecnológicos han multiplicado y que ejercen un influjo preponderante en las nuevas generaciones.
Este desafío no admite respuestas simplificadas, ni puramente emocionales. Hay que ejercitarse en pensar, en argumentar, en razonar, en ver la realidad en su devenir y en toda su complejidad, más allá de las coyunturas. En esta dirección Gutiérrez plantea que:
Se busca comprender la práctica lectora en el contexto de la convergencia digital, entendida como un cambio fundamental en la dinámica del ecosistema de comunicación en el que habitamos contemporáneamente, que, más allá de referirse a las tecnologías, describe la movilidad de los modos de hacer humanos, en el proceso de participar en las luchas cotidianas por el sentido y por suplir sus necesidades como habitantes de dicho ecosistema. (Gutiérrez, 2009, p.145-146)
Es importante promover el pensamiento revolucionario, antimperialista, y anticolonialista y, a la vez, consolidar los valores del socialismo; estos elementos forman parte, junto al proceso educativo, de las tareas que deben desarrollar los profesionales de la educación en el contexto actual. Salvar la cultura nacional, desde el propio proceso de enseñanza-aprendizaje es una de las herramientas más efectivas contra la colonización cultural. Ante esta realidad, resulta válido reconocer el primer deber del educador que es formar individuos dignos, con una conciencia crítica, capaces de participar de forma activa en el combate contra la colonización cultural.
Cuba atraviesa por un singular momento de su historia en el proceso de perfeccionamiento del socialismo, emergió primero con Obama, un contexto para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América, que entró en franco retroceso y creciente hostilidad en la era Trump, acrecentado en el mandato de Biden y se anuncia aún más en el reciente segundo mandato de Trump. Al desmedido recrudecimiento del bloqueo se une el despliegue de una colonización cultural, que influye en los valores individuales y en la ideología, enfilada hacia las nuevas generaciones de cubanos.
Desde hace mucho tiempo se viene manifestando una descomunal guerra simbólica a nivel mundial, por lo que resulta impostergable ganar conciencia de ello, sobre todo en las nuevas generaciones, pues el principal objetivo es la juventud; y reforzar en el imaginario social valores culturales de la nación.
Es urgente proyectar estrategias dirigidas a enfrentar el egoísmo, y toda acción enemiga que menoscabe los valores, la identidad y la cultura nacional, pues la dominación colonial incluye la producción del imaginario. (Fajardo et al, 2023, p. 3)
Enfrentar las manifestaciones de la colonización cultural es una tarea principal de la educación. Hay que renovar los medios y vías de hacer llegar a los jóvenes una cultura antimperialista y anticolonialista que fomente los valores identitarios. Es necesario fomentar un pensamiento crítico en torno a los discursos hegemónicos que manipulan las opiniones y emociones, provocan amnesia cultural e histórica, desfiguran o borran la memoria colectiva y promueven el complejo de inferioridad típico del colonizado ante la cultura de las metrópolis.
Es que para actuar tenemos que luchar al unísono por resolver los problemas económicos y al mismo tiempo, promover los sentimientos, las emociones y, en general, los valores espirituales. La gente tiene que sentirse asociada, partícipe de proyectos y programas que le resulten individual y socialmente útiles.
En línea con estudios actuales del tema, entre ellos Prieto (2017), Arés (2023), Madruga (2024), el antídoto es crear una cultura de resistencia y subversión al orden hegemónico, pero ello exige organizar entornos escolares, familiares y comunitarios que generen un sujeto activo, reflexivo, con capacidad de discernimiento, de desentrañar contradicciones, con una ética no discriminatoria y emancipadora. Eso solo se logra con cambios sustanciales en los modos de educar y con un conjunto de influencias sinérgicas más allá de la escuela. Para hacer frente a la colonización cultural se requiere el fortalecimiento y la articulación de las instituciones, los medios de comunicación social, las organizaciones sociales y de masas, en particular de la diversidad de actores (los comunicadores, profesionales de la educación, artistas), y de muchos otros que contribuyen directa o indirectamente a la formación cultural del pueblo.
Se debe tener una visión crítica, descolonizadora y esto solo se puede lograr con educación y cultura, como reiterara y aplicara consecuentemente en más de una ocasión Fidel Castro Ruz. Hay que buscar otras formas de comunicación que sean realmente sorprendentes. Como ha señalado Miguel Díaz-Canel Bermúdez, todas estas realidades llevan una mirada desde los procesos educativos que nos permitan interpretarlas y marcar prioridades para el sistema educacional. (Díaz-Canel, 2023).
Se requiere transformar y ajustar a los nuevos tiempos la enseñanza de la Educación Cívica, la Historia y la Cultura Política, de manera que estas aporten verdaderamente a la formación integral de las nuevas generaciones. Tenemos, a su vez, que analizar cómo influimos más en el gusto estético de nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Deben generarse acciones educativas y culturales de profundo contenido ideológico y humanista, la enseñanza del marxismo y la historia, la vida y obra del Fidel Castro, los programas contra el racismo y la discriminación, el adelanto de la mujer, la prevención y atención social, la democracia y la institucionalidad, así como la gestión integral de la comunicación social.
Es necesario organizar todas las acciones teniendo en cuenta la unidad e integración entre escuela, familia y comunidad en un escenario marcado por el impacto de las tecnologías de la información y las comunicaciones; el cual, inobjetablemente, hay que tener en cuenta. Se debe convertir a toda la sociedad en una gran escuela, de manera que todos los agentes socializadores comprendan la importante misión que tiene la educación de la ciudadanía.
Los resultados evidencian la necesidad de una formación crítica y permanente de docentes y directivos, capaz de contrarrestar los mecanismos de colonización cultural impulsados desde centros de poder global. La concepción teórico-metodológica para la descolonización cultural en Cuba presentada, articulada en dimensiones cognoscitivas, procedimentales y prácticas; validada mediante talleres y estrategias de socialización en La Habana, enfatiza en el uso crítico de las tecnologías y redes digitales. Se debe profundizar en la efectividad de estas acciones a largo plazo y en su adaptación a otros contextos regionales, siempre con el objetivo de formar sujetos históricos conscientes, críticos y comprometidos con la defensa de la soberanía cultural y la identidad nacional.
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