Estudio de los antecedentes de identidad profesional en docentes de educación de jóvenes y adultos

Study of the professional identity background among youth and adult education teachers

 

MSc. Nancy Pérez García. Licenciada en Estudios Socioculturales. Máster en Educación Ciudadana, Jefa de Departamento Provincial de Educación de Jóvenes y Adulto en la Dirección General de Educación. Pinar del Río. Cuba.
Correo: nancitap642@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9553-3883

Lic. Henry Miranda Puerto. Licenciado en Derecho. Máster en Ciencias de la Educación, Profesor Instructor, fiscal jefe municipal, Fiscalía General de la República Pinar del Río Cuba.
Correo: henry@fppr.fgr.gob.cu
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4978-6118

MSc. Diosdado Miranda Hernández. Licenciado en Historia y Ciencias Sociales, Máster en Ciencia de la Educación, doctor en Ciencias, Profesor Titular de la Universidad  de Pinar del Río Cuba.
Correo: diosdado.miranda@upr.edu.cu; diosdadomiranda18@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6109-7489

Recibido: 19 de febrero de 2026                                Aprobado: 4 de septiembre de 2026


Resumen

El proceso de enseñanza-aprendizaje en la Educación de Jóvenes y Adultos es de alta complejidad por múltiples razones: la heterogeneidad en la composición de su matrícula, la diversidad en la procedencia de su claustro, así como los horarios en que reciben la docencia entre otras. Los docentes de ese nivel educativo deben combinar cualidades que les permita ser facilitadores y adaptarse a las necesidades específicas de cada estudiante. El presente artículo tiene como objetivo demostrar la necesidad de la formación de una  identidad profesional pedagógica en los docentes de la Educación  de Jóvenes y Adultos, para ello se realizó un estudio teórico que permitió, mediante la aplicación de métodos como Análisis-síntesis, Histórico-lógico, Inducción-deducción, Sistémico estructural funcional y Análisis documental,   constatar los antecedentes del proceso de formación de la identidad profesional pedagógica en los docentes de este nivel educativo. Los resultados de los métodos aplicados permitieron lograr el objetivo propuesto.

Palabras claves: identidad, identidad profesional pedagógica, formación, Andragogía

Abstract

The teaching-learning process in Youth and Adult Education is highly complex for multiple reasons: the heterogeneity in student enrollment, the diversity in the background of its teaching staff, as well as the schedules in which classes are delivered, among others. Teachers at this educational level must combine qualities that allow them to act as facilitators and adapt to the specific needs of each student. The purpose of this article is to demonstrate the need for the formation of a professional pedagogical identity among teachers in Youth and Adult Education. To this end, a theoretical study was carried out that, through the application of methods such as Analysis–synthesis, Historical–logical, Induction–deduction, Systemic structural–functional, and Documentary analysis, made it possible to verify the background of the process of forming the professional pedagogical identity of teachers at this educational level. The results of the applied methods made it possible to achieve the proposed objective.

Keywords: Identity, professional pedagogical identity, formation, andragogy


Introducción

La educación es un proceso continuo y permanente destinado a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen.

El año 1961 fue el “Año de la Educación” en Cuba, en el que se desarrolló la Campaña de Alfabetización, que culminó con un acto celebrado el 22 de diciembre, en el que se declaró a Cuba “Territorio Libre de Analfabetismo”. El éxito alcanzado generó la necesidad de la continuidad de estudios en obreros, campesinos, amas de casa y otros sectores de la población; no era suficiente con que supieran leer y escribir, se imponía continuar su superación, es por ello que el 24 de febrero de 1962 fue creada la Educación de Adultos.

En la Conferencia Mundial de Educación de Adultos, en 1997, se adopta el nombre de Educación de Jóvenes y Adultos (EDJA), siendo un programa social inclusivo y generador de oportunidades, que da la posibilidad a ese sector poblacional de prepararse para elevar su calidad de vida, a partir del reconocimiento al derecho a la educación como plataforma esencial para el disfrute de otros derechos ciudadanos.

Según lo expresado por Canfux (2022), “La Educación de Jóvenes y Adultos debe ser entendida, como un proceso social de educación permanente que tiene en cuenta las necesidades, motivos e intereses de una población participante heterogénea.” (p.5)

Sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje en este tipo de educación se refiere Canfux y Liendo (2009):

El proceso de enseñanza-aprendizaje en este subsistema es un proceso complejo y contradictorio, pero sin lugar a dudas en él se dan dos condiciones indispensables para su éxito: la relación bilateral que se establece entre educandos y educadores, soporte pedagógico fundamental de todo el sistema educacional, con el empleo de métodos y procedimientos metodológicos adecuados a las características de cada uno de ellos, constituyen un factor determinante para la calidad del proceso enseñanza aprendizaje. (p.4)

Los docentes de este nivel educativo deben integrar habilidades interpersonales, organizativas, tecnológicas, académicas y pedagógicas, junto con valores profesionales como ética, compromiso y responsabilidad, para actuar como facilitadores capaces de adaptarse a las necesidades específicas de cada estudiante.

Desde sus inicios este subsistema se ha sustentado en principios que responden a la política educacional cubana, está encaminado a contribuir a que la población joven y adulta en general alcance una cultura integral que los prepare para la vida en correspondencia con la actualización del modelo económico y social del país, coordinado con organismos, organizaciones de masas e instituciones de la sociedad.

Varios autores coinciden en comprender la formación docente, esencialmente, como una formación permanente, dichas propuestas consideran importante el aprendizaje de su práctica cotidiana, la reflexión colectiva, la investigación, la actualización y la elaboración de nuevos métodos que se concreten en su accionar.

No obstante, aún son insuficientes los aportes que integran estos procesos con la formación de la identidad profesional pedagógica de los docentes en el contexto educativo de la Educación de Jóvenes y Adultos, donde el claustro que lo integra ya tiene experiencias pedagógicas en otros niveles educativos, por lo que ya poseen una identidad profesional pedagógica formada o en formación, la cual debe ser reconstruida en correspondencia con las exigencias de este nivel educativo, que bajo el contexto actual, debe concebirse desde las acciones de superación como parte de su formación permanente.

Existen elementos que constituyen manifestaciones observables en el desempeño profesional de los docentes de este nivel educativo en la provincia de Pinar del Río: prácticas centradas en la transmisión de contenidos, relegando el rol de facilitadores que integren aspectos socioafectivos, diagnósticos y habilidades para la inserción social. La heterogeneidad de matrículas, modalidades de estudio, programas, evaluaciones y organización escolar evidencian carencias en la dirección del Proceso de Enseñanza-Aprendizaje, escasa creatividad para vincular contenidos con problemas cotidianos, poco interés en resolver dificultades pedagógicas y limitaciones en la concepción de clases tipo encuentro según la Resolución Ministerial 216 de 2016. Esto repercute en indicadores no logrados como retención, calidad del aprendizaje y calidad de las clases.

Esta realidad contrasta con lo que se desea, que en este caso es: contar en los centros de la Educación de Jóvenes y Adultos de la provincia de  Pinar del Río con docentes que posean una identidad profesional pedagógica en correspondencia con este nivel educativo y evidencien en sus modos de actuación su rol de facilitadores, donde se combinen elementos socio afectivos, motivacionales, de diagnóstico y de  desarrollo de habilidades que preparen al estudiante para su inserción social, teniendo en cuenta la diversidad de las matrículas, en esencia,  que se sientan  plenamente identificados con el fin y los objetivos esta educación.

Se considera el concepto de identidad profesional ofrecido por Olave (2023) cuando expone que:

La identidad profesional es el conjunto de hábitos que una persona ha desarrollado en el espacio de su trabajo. Abarca la experiencia laboral y define en su gran mayoría la identidad personal. Se va estructurando desde la escuela, se fortalece durante la formación profesional, se consolida con el ejercicio profesional y los intereses y las aptitudes vocacionales son su base. (p.7)

Resulta necesario que los docentes, independientemente del nivel educativo en que se desempeñen, posean una identidad profesional pedagógica formada que se refleje en sus modos de actuación, en este caso constituye interés para los investigadores el proceso de formación de la identidad profesional pedagógica en los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos, de ahí que el objetivo de este artículo sea demostrar la necesidad de la formación de una  identidad profesional pedagógica en los docentes de la Educación  de Jóvenes y Adultos en la provincia Pinar del Río Cuba, para ello se realizó un estudio teórico que permitió constatar, desde posiciones de ciencia, los antecedentes del proceso de formación de la identidad profesional pedagógica en los docentes de este nivel educativo. De ahí que el objetivo sea demostrar la necesidad de la formación de una identidad profesional pedagógica en los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos.

Materiales y Método

Para la realización del artículo se utilizaron los siguientes métodos:

Análisis-síntesis: para el estudio de los criterios en torno a la formación de la identidad profesional y los conceptos asociados a esta.

Histórico-lógico: permitió la valoración histórica y la revisión objetiva que posibilitó profundizar en los antecedentes de la identidad profesional pedagógica en los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos como punto de partida de esta investigación.

Inducción-deducción: se utilizó para realizar generalizaciones de las diferentes etapas referentes al desarrollo de la identidad profesional pedagógica en los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos.

Sistémico estructural funcional: se empleó para la organización de un sistema de ideas conceptos y definiciones que contribuya a la formación de la identidad profesional pedagógica de los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos.

Análisis documental: se utilizó para estudiar y analizar en los documentos normativos el tratamiento que se le brinda a la formación de la identidad profesional pedagógica de los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos. 

Resultados

La aplicación de los métodos permitió constatar, desde posiciones de ciencia, los antecedentes del proceso de formación de la identidad profesional pedagógica en los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos, así como realizar un análisis que desde la teoría permitió demostrar la necesidad de la formación de una identidad profesional pedagógica en los docentes de este nivel educativo.

Se constata que los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos (EDJA) requieren fortalecer y reconstruir su identidad profesional pedagógica para responder a las exigencias de este nivel educativo.

Se identifican limitaciones teóricas que parten desde la formación inicial de los docentes hasta las insuficiencias en la superación profesional de los mismos, en correspondencia con el fin y los objetivos de la EDJA.

El estudio teórico realizado permitió transitar por las diferentes dimensiones de la identidad (personal, social, cultural, profesional) y su incidencia en la formación de la identidad profesional pedagógica, que en el caso específico de los docentes de la EDJA requiere de elementos que los distinguen del resto de los docentes, debido a las características propias de los estudiantes adultos, donde el docente es un facilitador del conocimiento.

Discusión

El término identidad es extremadamente complejo para los análisis de las Ciencias de la Educación, ha sido abordado desde diferentes aristas personal, social, cultural, profesional, entre otras por lo que se requiere hacer un análisis minucioso, sin pretender dar una respuesta final a un problema que aún hoy es objeto de análisis y debate por estudiosos y organizaciones especializadas en el tema.

El estudio del proceso de formación de la identidad es relativamente reciente, los trabajos pioneros en este campo se sitúan en los orígenes de la psicología científica; más específicamente, en el psicoanálisis freudiano de principios del siglo XX, disciplina desde la cual la identidad comenzó a estudiarse como un proceso individualizado, relacionado con una búsqueda de sentido coherente del yo.

Estudios recientes demuestran que el tema de la formación de la identidad en sus diferentes dimensiones ha sido investigado por diversos autores. De ahí que según Ruiz (2024) “La identidad se refiere al conjunto de características, creencias y valores que una persona utiliza para definirse a sí misma y diferenciarse de los demás” (p.3)

Según dicha autora, desde una perspectiva psicológica, la identidad incluye aspectos como la personalidad, que abarca rasgos individuales y temperamento, y las preferencias, que abarcan gustos y aversiones personales.

Se concuerda con lo expresado por Olave (2023), quien expone que:

La identidad está ligada al contexto y por ende no puede desligarse de su historicidad; sin embargo, esta siempre ha sido blanco de ataques ocasionados por las costumbres subyacentes de una sociedad inmóvil que se niega a ver al otro de forma diferente. (p.3)

Según el autor es importante que cada individuo conozca su rol en la sociedad, de tal manera que pueda vivir de forma coherente.

El proceso de formación de la Identidad se da a lo largo de la vida por lo que se puede decir que la identidad personal de cada individuo está en constante formación.

La expresión de identidad que se va formando en el niño desde los primeros años de vida que lo convierten en un ser único diferente de los demás es la identidad personal.

 “La identidad personal se va construyendo día a día, desde la infancia, en la convivencia, en el intercambio afectivo que tenemos con familia, amigos y conocidos; y continúa fortaleciéndose a lo largo de la vida” (Sierra y Pérez, 2022, p.7).

Es la identidad personal por la que se distinguen los individuos, que se modifica según la influencia del contexto y otros elementos que actúan como variables: historia de vida, edad, costumbres, tradiciones, entre otras, que la van construyendo desde el nacimiento en la convivencia familiar, escolar, comunitaria, en el escenario laboral y continúa fortaleciéndose a lo largo de la vida que hacen posible la identidad social.

Pero cada persona no se identifica solo por sus rasgos personales, sino también por su pertenencia a grupos sociales, de ahí que la identidad personal está muy ligada a la identidad social.

La identidad social se muestra como el sentido de pertenencia de un individuo a la sociedad. Adopta comportamientos y formas de pensar, e influye significativamente en la formación de valores cívicos, especialmente la participación en la toma de decisiones ciudadanas.

Así como hay una identidad personal y única, en la construcción de dicha identidad también intervienen factores culturales, sociales y profesionales.

Se asume el concepto ofrecido por Sierra y Pérez (2022) cuando expresa que la identidad cultural está compuesta por: “El conjunto de valores, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento que funcionan como elemento cohesionador dentro de un grupo social y que actúan como sustrato para que los individuos que lo forman puedan fundamentar su sentido de pertenencia” (p.3).

Tanto la Identidad personal como la identidad social y cultural son imprescindibles en la formación de la identidad profesional, esta se ha convertido en un concepto clave para comprender la formación y el desempeño de los individuos en su campo laboral. Es un proceso de articulación entre vivencias personales, formación académica y contexto social, que permite a los profesionales reconocerse y legitimarse en su disciplina. Blanco-Echeverry (2022)

En el ámbito educativo, el tema de la identidad ha estado presente, de una u otra forma, pero aún es insuficiente el tratamiento dado a este y fundamentalmente si se trata del desarrollo de la identidad profesional pedagógica, de lo que se registran limitados antecedentes investigativos, en la literatura científica consultada.

La identidad profesional pedagógica es un proceso dinámico de construcción en el que los docentes integran saberes, valores, prácticas y reflexiones para consolidar su rol en la comunidad educativa. Las investigaciones recientes destacan su carácter evolutivo, ligado tanto a la formación inicial como al ejercicio práctico.

En este sentido se concuerda con lo planteado por Chirino (2009):

La identidad profesional pedagógica es entendida como los rasgos y condiciones que tipifican al profesional de la educación y lo diferencian de otros profesionales, permitiéndole desarrollar sentimiento de pertenencia a la profesión pedagógica, (…) lo que lo obliga a reflexionar sistemáticamente acerca de su desempeño profesional en el marco de la realidad educativa contemporánea, y específicamente en su contexto de actuación profesional, lo cual sirve de estímulo que lo impulsa hacia el auto-perfeccionamiento de su modo de actuación profesional. (p.44)

Según esta autora, la configuración de la identidad profesional está estrechamente relacionada con la esfera valorativa del sujeto en la propia actividad profesional.

Como se aprecia en el concepto asumido, la identidad profesional pedagógica no es algo fijo, sino que se transforma continuamente y está vinculada con la definición que el profesional conforma de su propia persona, cómo él se ve, pero también implica relaciones con los demás educadores, sin los que no podría reconocerse, ni definirse como tal.

Investigaciones recientes sobre el tema expresan que la identidad profesional pedagógica se concibe como un proceso dinámico que se construye en la interacción entre formación inicial, práctica docente y contexto social. Figueroa-Céspedes y Vergara (2025) destacan que la práctica constituye un espacio formativo clave, donde la articulación entre teoría y experiencia permite a los futuros maestros consolidar su sentido de pertenencia profesional. Estas perspectivas coinciden en que la identidad profesional pedagógica no es estática, sino un proceso evolutivo que integra saberes, valores y prácticas en permanente transformación.

A partir de los análisis realizados se asume que la identidad profesional pedagógica es un contenido de la personalidad, reflejo del contenido pedagógico con cierto nivel de significación personal, que da sentido de autoestima y satisfacción en la actividad profesional pedagógica, distingue al sujeto para sí mismo por sus rasgos personológicos profesionales singulares y para la sociedad por la actividad que realiza en sus relaciones con el mundo.

“Se considera un proceso en continua transformación compuesto por diferentes dimensiones. Es única y no puede sustituirse porque se crea y se va evolucionando durante la vida” (Olave, 2023, p.8).

Estas definiciones de identidad profesional pedagógica son válidas para los docentes cualesquiera que sea su contexto de actuación profesional, sin embargo, el propósito de la presente investigación consiste en brindar una nueva concepción del proceso de formación de la identidad profesional pedagógica en los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos.

En este sentido resulta significativo el aporte en los años cincuenta del profesor Ten Have, de la Universidad de Ámsterdam, para referirse al concepto de Andragogía como la pedagogía para la educación de las personas adultas, aunque será en los años setenta cuando el norteamericano Malcol Knowles dará a conocer mundialmente este término en su libro The modern practice of adult education: andragogy versus pedagogy (1970). A partir de entonces, los argumentos de la andragogía norteamericana, fuertemente influenciados por las posiciones de la psicología humanista, dominarán los debates científicos entorno a la educación de adultos.

Los principales presupuestos de la andragogía se fundamentaban en la educación como un proceso individual y en la diferenciación en los estilos de aprendizaje de las personas adultas. Mientras que la pedagogía era entendida como el arte y la ciencia de enseñar a los niños, la andragogía se convertía en el arte y la ciencia de ayudar a los adultos.

La andragogía se fundamenta en principios que reconocen la especificidad del aprendizaje adulto, diferenciándose de la pedagogía tradicional. Knowles (1980) estableció que los adultos aprenden mejor cuando se les permite dirigir su propio proceso, cuando los contenidos tienen relevancia inmediata y cuando se aprovecha su experiencia previa como recurso pedagógico. El rol del docente debe ser el de facilitador y mediador, generando espacios de reflexión crítica y participación activa. Estos principios muestran que la andragogía no solo es una metodología, sino un enfoque integral que promueve la autonomía, la flexibilidad y la transformación social del adulto aprendiz.

La andragogía presupone una mayor independencia de las personas adultas para aprender, así como una enseñanza orientada más hacia los roles sociales que las personas adultas desempeñan y a la resolución de los problemas de su vida cotidiana. Para lo cual, la experiencia acumulada con los años se convierte en un importante recurso de aprendizaje.

La andragogía se basa en dos principios fundamentales: la Participación y la Horizontalidad, proporciona la oportunidad para que el adulto decida qué aprender; participe activamente en su propio aprendizaje e intervenga en la planificación, programación, realización y evaluación de las actividades educativas.

El rol del docente en la andragogía se concibe como el de un facilitador que acompaña y orienta, más que como un transmisor de conocimientos, donde el docente debe diseñar experiencias educativas que partan de las vivencias previas de los estudiantes, fomentando la reflexión crítica y la participación activa.

En Cuba la Educación de Jóvenes y Adultos es el subsistema de educación que da la posibilidad a todas las personas jóvenes y adultas de prepararse para elevar su calidad de vida, teniendo en cuenta sus necesidades, motivaciones e intereses que les permitan acceder a una educación consciente (MINED, 2026).

Desde sus inicios esta educación se ha sustentado en principios que responden a la política educacional cubana, está encaminado a contribuir a que la población joven y adulta en general alcance una cultura integral que los prepare para la vida en correspondencia con la actualización del modelo económico y social del país, coordinado con organismos, organizaciones de masas e instituciones de la sociedad.

Como el resto de las educaciones, tiene funciones sociales que en este caso responden a las características de las personas jóvenes y adultas. Tiene como fin:

Contribuir a que la población joven y adulta, reciba la base de conocimientos necesarios y desarrollen habilidades, hábitos, y competencias que les permita la continuidad de estudio para su capacitación o superación profesional y satisfagan las necesidades espirituales, materiales e intereses cognoscitivos, para una participación productiva en el desarrollo político, económico y social del país y del mundo. (MINED, 2026, p.1)

Los docentes de la EDJA enfrentan varios desafíos, incluyendo la diversidad de los estudiantes y la necesidad de adaptar las metodologías de enseñanza a las necesidades específicas de los adultos, a pesar de ello, ofrece numerosas oportunidades para la innovación pedagógica y el desarrollo profesional. La implementación de programas de formación continua desde la superación y el apoyo institucional son clave para fortalecer la identidad profesional de los docentes.

Las características distintivas de la EDJA son la flexibilidad, la inclusividad, la adaptabilidad, y el reconocimiento de saberes previos.

La formación de la identidad profesional pedagógica de los docentes de la Educación de Jóvenes y Adultos es un proceso complejo y dinámico que se desarrolla a lo largo de la vida profesional, tiene carácter continuo que integra la formación académica, la experiencia docente, la superación profesional, el contexto educativo y las relaciones interpersonales. La combinación de estos factores permite a los docentes desarrollar una identidad profesional sólida y comprometida con la educación de calidad para jóvenes y adultos.

Dentro del Tercer Perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación, la EDJA introduce nuevas alternativas y concepciones para la formación y el aprendizaje de los educandos que cursan este nivel, apoyados en los principios de la masividad y creatividad, la continuidad, la flexibilidad, la participación, la gratuidad, la unidad en la diversidad, así como la equidad y voluntariedad. (Alfonso y Tomasen, 2023).

La clase tipo encuentro se considera la modalidad ideal para la EDJA en Cuba porque responde a las características específicas de este grupo etario: favorece la autonomía en el aprendizaje, reconoce la experiencia previa de los estudiantes adultos, promueve la participación activa y vincula los contenidos con la vida cotidiana. Además, permite flexibilizar el tiempo de estudio y convierte al docente en un facilitador que orienta y sistematiza el proceso formativo. (Pérez, et al. 2023)

Por estas razones, el Ministerio de Educación de Cuba la estableció esta modalidad de clase como la forma organizativa central de la enseñanza en la EDJA mediante la Resolución Ministerial 16 de 2016, destacando su pertinencia para garantizar la calidad y la equidad educativa en este nivel (MINED, 2016).

Sin embargo, muchos docentes recién graduados carecen de la preparación necesaria para trabajar con personas adultas, lo que responde a varios factores estructurales y pedagógicos, ellos son:

Según Canfux (2022) “…en la aspiración de cómo concebir una pedagogía de adultos es imprescindible, para educadores y participantes de la Educación de Jóvenes y Adultos en general, armarse de una metodología en la que precisamente esté al centro la relación facilitador-participante.” (p.8)

Las carencias en la existencia de modelos de formación de la identidad profesional pedagógica desde y para la EDJA evidencia la falta de un marco teórico específico y contextualizado. La tendencia ha sido aplicar modelos diseñados para la educación regular, lo que resulta inadecuado debido a las particularidades del estudiante joven y adulto (experiencia de vida, motivaciones, ritmos de aprendizaje etc.)

Existe debilidad en la integración del saber pedagógico con el saber andragógico, ya que la andragogía (como la pedagogía para la educación de los adultos), no está suficientemente integrada en los diseños curriculares de a formación docente.

Se evidencia una débil articulación entre teoría y práctica. La investigación se centra en discursos y percepciones, pero hay menos estudios sobre cómo la identidad profesional se manifiesta en la práctica pedagógica (clase encuentro, estrategias metodológicas, vinculación con problemas cotidianos).

La idea de que para educar a las personas adultas basta con dominar los contenidos que se enseñan, se materializa en una práctica educativa desempeñada por un colectivo docente muy heterogéneo en cuanto a especialidades y, consecuentemente, en trayectorias y tiempos de dedicación a esta tarea (parcial/completa). Aunque todos ellos parecen tener un denominador común, que es la insuficiencia de conocimientos pedagógicos específicos sobre los destinatarios de esa educación.

A modo de conclusión se valida el objetivo con las siguientes consideraciones:

-La identidad profesional pedagógica se concibe como un proceso en constante evolución, donde los docentes integran conocimientos, valores, experiencias prácticas y reflexiones críticas para afianzar su papel dentro de la comunidad educativa. Los estudios recientes subrayan su carácter progresivo, vinculado tanto a la formación inicial como al ejercicio cotidiano de la profesión.

-El proceso de enseñanza-aprendizaje en la Educación de Jóvenes y Adultos (EDJA) es altamente complejo debido a la heterogeneidad de la matrícula, la diversidad del claustro y las condiciones organizativas, por lo que los docentes deben asumir un papel de facilitadores, integrando cualidades pedagógicas, socioafectivas y organizativas que les permitan adaptarse a las necesidades específicas de cada estudiante.

-Se corrobora la importancia de formar y consolidar una identidad profesional pedagógica en los docentes de la EDJA, como condición indispensable para mejorar la calidad educativa, en correspondencia con el fin y los objetivos de este nivel educativo.

Referencias Bibliográficas

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Blanco-Echeverry, M. P. (2022). ¿Cómo entender la identidad profesional hoy? Ágora http://scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1657-80312022000100426.

Canfux, J., y Liendo, T. (2009). Los procesos de aprendizaje en la alfabetización y la educación de jóvenes y adultos (Curso No. 25). Editorial Educación Cubana.

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Figueroa-Céspedes, I.  y Vergara, I. (2025). Identidad profesional docente en la formación práctica de educación infantil: Una revisión sistemática. https://doi.org/10.1590/scielopreprints.12021.

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Ministerio de Educación. (MINED, 2016). Resolución Ministerial 216 de 2016. Orientaciones metodológicas para la Educación de Jóvenes y Adultos. Autor.

MINED, (2026) Programa Económico y social del gobierno 2026. https://www.mined.gob.cu/jovenes-y-adultos/jovenes.

Miranda, D. (2016). Modelo para la formación de la identidad profesional pedagógica de los docentes de Historia de Cuba de la educación secundaria básica [Tesis de doctorado, Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca].

Olave, S (2023) Revisión del concepto de identidad profesional docente. Revista Innova Educación https://revisión+del+concepto+de+identidad+profesional+docente.pdf.

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Declaración de conflicto de interés y conflictos éticos

“Los autores declaramos que este manuscrito es original, no contiene elementos clasificados ni restringidos para su divulgación ni para la institución en la que se realizó y no han sido publicados con anterioridad, ni están siendo sometidos a la valoración de otra editorial.

Los autores somos responsables del contenido recogido en el artículo y en él no existen plagios, conflictos de interés ni éticos”.

Contribuciones de los autores

1-Primer autor. Concepción, diseño de la investigación, análisis e interpretación de los datos y aprobación final del artículo.

2-Segundo autor. Adquisición de datos, diseño de la investigación y aprobación  final del artículo.

3-Tercer autor. Escritura, traducción, revisión y aprobación final del artículo.