La literatura infantil un crecimiento cultural y profesional para el maestro

Hildren's literature a cultural and professional growth for the teacher

MSc. Anisia Quintana Padrón. Profesor auxiliar. Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. La Habana. Cuba.
Correo: anisiaqp64@gmail.com 
ORCID: http://orcid.org/0000-0002-0611-1882

MSc. Tatiana de la Caridad Bocourt Salabarría. Profesora auxiliar. Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. La Habana. Cuba.
Correo: tatianabs@ucpejv.edu.cu
ORCID: http://orcid.org/0009-0006-6988-8943

MSc. Bárbara Capote Jiménez. Profesor auxiliar. Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. La Habana. Cuba.
Correo: barbaraacj@ucpejv.edu.cu
ORCID: http://orcid.org/0009-0009-3344-7996

Recibido: 22 de abril de 2024              Aprobado: 20 de octubre de 2025


Resumen

El presente artículo surge a partir de las investigaciones realizadas por las autoras desde su desempeño profesional en la formación de maestros. Su objetivo es exponer algunas ideas sobre los sustentos teóricos y metodológicos que permiten, además de dar un adecuado tratamiento a este contenido, evidenciar la influencia que ejerce la literatura infantil en el crecimiento cultural y profesional para el maestro.   Se emplearon como métodos: la revisión bibliográfica, la observación participante, el investigativo y el expositivo en apoyo al objetivo propuesto y la socialización de los resultados, los cuales reconocen la impronta de la literatura infantil en su formación profesional y cultural. Permitió desde su concepción profundizar y utilizar la literatura infantil con el fin de incrementar la calidad y la efectividad del trabajo pedagógico del maestro, lo que requiere que sean creativos y novedosos, en beneficio del conocimiento, a través de los fundamentos de la lingüística contemporánea. 

Palabras claves: maestros, literatura infantil, potencialidades

Abstract

This article arises from the research conducted by the authors in their professional practice in teacher training. Its objective is to present some ideas on the theoretical and methodological foundations that allow, in addition to adequately addressing this content, to demonstrate the influence that children's literature has on teachers' cultural and professional growth. The methods used were bibliographic review, participant observation, research, and expository methods to support the proposed objective and the dissemination of the results, which recognize the imprint of children's literature on their professional and cultural development. From its conception, it has allowed for a deep exploration and use of children's literature to increase the quality and effectiveness of teachers' pedagogical work, which requires creative and innovative approaches to benefit knowledge through the foundations of contemporary linguistics.

Keywords: teachers, children's literature, potentialities

Introducción

La literatura, como forma de la conciencia del hombre, refleja su mundo de manera creadora, pues revela sentimientos, anhelos, formas de vida, lucha y amor. Las palabras constituyen la materia prima con la que se tejen y cuentan historias reales o fabuladas. A estos aspectos no escapa la literatura para niños; solo que es más exigente en su creación porque debe poseer elevadísimos valores éticos y estéticos, así como sus fundamentos, potencialidades y principios, pues va dirigida a lo más noble de la sociedad: los niños.

La obra infantil es muy necesaria para el maestro en formación; a través de ella se obtiene un crecimiento cultural y profesional, además de ser un recurso valioso para el trabajo intelectual y puramente cognitivo del educando desde la primera infancia.

Esta serie literaria, por su función utilitaria, influye en las diferentes esferas del desarrollo del educando, por lo que es el punto de partida en la enseñanza inicial. Se encuentra su presencia en las diferentes asignaturas; es materia necesaria en la Lengua Materna, donde se trabaja el incremento y desarrollo del lenguaje, así como la comunicación oral, con énfasis en la narración de cuentos infantiles. Esta irradia por su variedad de temas en El mundo en que vivimos, La educación artística, plástica y musical, donde el sistema de contenidos se relaciona con los que abordan las poesías y cuentos que se trabajan con el educando.

La literatura infantil emplea las palabras de una manera tal que produce un efecto lúdico y, muchas veces, también educativo, ya que favorece el desarrollo de la creatividad y de las habilidades del lenguaje (Morón Macías, 2010). Es considerada por psicólogos y pedagogos que su esencia es curativa; ofrece un remedio que, muchas veces, coincide con lo que se necesita; enseña a mirarse y a estar cada vez más cerca de los sentimientos y emociones. Esta literatura tiene una gran influencia para el trabajo pedagógico en los niveles educativos de la Primera Infancia y la Educación Primaria para su crecimiento y desarrollo, lo cual se puede observar en el vínculo que se crea entre el lector (mediador o educadora) y el niño. La fantasía que estos comparten, junto con la exploración de emociones, es estimulada en diferentes áreas: intelectuales, emocionales y físicas, porque lo incita a la acción (ejemplo: la dramatización). Esto cumple un rol muy importante en la formación de educandos creativos, críticos y participativos.

La autora de esta investigación se propone exponer algunas ideas sobre los sustentos teóricos y metodológicos que permiten, además de dar un adecuado tratamiento a este contenido, evidenciar la influencia que ejerce la literatura infantil en el crecimiento cultural y profesional para el maestro.

Desarrollo

Los educandos en la Educación Primaria sienten una gran satisfacción al escuchar los cuentos infantiles, la forma genérica más gustada y disfrutada por ellos. Es una actividad de entretenimiento y diversión donde se confabula la magia, la fantasía y la realidad. Los cuentos infantiles transmiten valores y, sin duda, hacen disfrutar a los más pequeños. Contar cuentos clásicos, tales como: Caperucita Roja, El Patito Feo, Los Tres Cerditos, El Gato con Botas, Blanca Nieves u otros, es una herramienta muy eficaz para inculcar determinados valores básicos como la generosidad, la humildad o la tolerancia, aspectos fundamentales en la educación, al ser parte esencial en el establecimiento de una conducta adecuada para la vida.

Desde preescolar hasta el sexto grado es importante la formación del educando. En estos grados, los maestros son los encargados de sentar las bases para el aprendizaje, con lo que se adquieren habilidades, hábitos y procedimientos de trabajo que resultan básicos para su vida futura como escolar, cuando comienza en el primer grado y luego su sistematización hasta sexto grado. La familiarización del niño con la literatura forma parte de la introducción a los conocimientos de los fenómenos y manifestaciones de la vida social. La literatura es una manifestación del arte ideal que desempeña un vínculo necesario para propiciar conocimiento, juego y recreación.

José de la Luz y Caballero en 1833 publicó un texto de lectura con una mirada didáctica y de espíritu renovador que demostró: Haber comprendido que el trato con el niño requería de una dinámica y un respeto a la inteligencia inexistentes hasta entonces en las escuelas. El gran educador puede significar, en nuestro medio, la primera evidencia, muy elocuente, por tratarse de una figura tan notable, de que la literatura para niños y jóvenes tendría que vencer algún día obstáculos mentales de magnitud mayor, y de mayor capacidad de supervivencia (Quintero, 2024, s/p).

De ahí la necesidad de su estudio a partir de la formación integral del maestro en formación, que propicia la aplicación de los fundamentos pedagógicos, psicológicos y didácticos.

“La cultura es todo segundo latido de nuestra vida” (Ulbricht, 1963, p. 312), por eso hay que acercar a los educandos al libro, con la literatura recreativa en todas sus formas y géneros. Esta reproduce la realidad con los medios que le brinda el lenguaje pulido, artísticamente moldeado para ellos. Cuando el maestro narra o lee cuentos, no solo está ampliando el horizonte cultural de ellos, sino que aprenden a ver con otros ojos las cosas que ya conocen: con los ojos del escritor o el poeta, quien a su vez les presenta conductas positivas y negativas, los lleva a tomar decisiones, a emitir juicios y a desarrollar la capacidad propia de valorar.

El maestro que lee textos literarios infantiles no solo realiza: …un formidable ejercicio intelectual y afectivo, sino que tiene también una función cultural y ética. El trabajo con estos textos permite conocer perspectivas diferentes, formas distintas de pensar, de vivir y de creer; su lectura les abre a otras vidas y les enseña el camino del reconocimiento y del respeto a la diversidad personal y cultural (Colomé y Alfonso, 2022, p. 5).

El lenguaje literario es importante también para la asimilación de la lengua materna. Este se presenta a través de imágenes, cuya plasticidad se ajusta al pensamiento gráfico de los educandos y lo desarrolla, lo eleva a un nivel más alto, más preciso. Sienten alegría por el ritmo, la musicalidad y el movimiento. De ahí que les guste tanto oír cuentos, fábulas, historietas y poemas que estén acordes a su edad, y siempre esperan con placer que se les repita una lectura o narración.

Según Josualdo Sosa, pedagogo uruguayo, “la literatura infantil tiene como fin la instrucción, la educación y la diversión y estas pueden darse al unísono” (citado en Pírez, 2013, p. 242)

Según Pírez, la literatura infantil: “es una creación artística literaria portadora de valores estéticos y éticos, gnoseológicos y lúdicos que recrean el mundo infantil con potencialidades educativas que contribuyen con la formación del niño y la aprehensión de la cultura” (Bermudo Benítez, 2013como se citó en Pírez, 2013, p. 242).

A partir de los conceptos antes abordados, se puede referir que la literatura infantil es una forma literaria donde se agrupan los diferentes géneros literarios y tienen un marcado carácter instructivo, educativo y lúdico, por lo que es esencial en la formación de los educandos, y que el maestro debe aprovechar en su desempeño pedagógico en todas las esferas educativas, incluso llevándolo al trabajo con la familia.

Actualmente, se incluye el humorismo como un subgénero muy utilizado en algunas obras infantiles y en ellas se destaca un lenguaje simbólico que interactúa con imágenes sugerentes que acercan a los lectores como reflejo de su vida cotidiana. Esa es una de las razones por lo que la literatura infantil es una “configuración metafórica que ilumina nuestro mundo y nos construye como personas; en su difusión existe una figura fundamental, la del intermediario, quien conduce hacia mejores lecturas y su comprensión” (Sao, 2021, p. 6). Este intermediario es el maestro que les ofrece una muestra que responde al momento de su desarrollo. Para Laura Guerrero (2010), una persona interesada en acercar a los niños y jóvenes a los libros debe estudiar el volumen seleccionado desde tres áreas básicas: la historia, la teoría y la crítica. Esto es: “el contexto, el género literario, los aspectos que mueven hacia la reflexión como el humor, la memoria…, así como el valor literario que tiene por su lenguaje, el tratamiento del tema o sus personajes” (Sao, 2021, p. 7). Como es lógico, es el maestro el que demuestra desde su conocimiento literario ese acercamiento al libro con propuestas diversas según el momento de su desarrollo.

Esta serie posee funciones y principios que complementan y posibilitan la aprehensión de nuestra cultura, y que los maestros deben aprovechar con la intencionalidad de reforzar las diferentes áreas del desarrollo de los educandos. Entre sus funciones están:

Durante su formación, el maestro aprende que los principios de la literatura están vinculados directamente a la atención integral a la diversidad de los educandos. Entre ellos podemos citar, por ejemplo, el principio de asequibilidad, relacionado esencialmente con temas cercanos a los educandos, a sus edades y motivaciones. Existe un respeto hacia ellos al seleccionar la obra adecuada, la cual debe constituir obras modélicas de autores que constituyan paradigmas en esta serie literaria y que pertenezcan al canon infantil propio de su momento de desarrollo. Otro ejemplo es lo concerniente a la posibilidad de jugar, actividad fundamental en estas edades, y a la posibilidad de imaginar que se desplaza con tanta facilidad en la primera infancia, vinculada directamente a la capacidad comunicativa con un lenguaje claro, preciso, solapado e interactivo que propicia el desarrollo de su lengua materna. Esto se manifiesta al enriquecer su vocabulario. La narración de cuentos debe poseer características específicas, pues van dirigidos a los educandos que requieren que estas historias sean cortas, que intervengan pocos personajes, pero que ellos se sientan alegres, motivados, que estén llenos de fantasía con un estilo sencillo y que trate generalmente de una idea única; que el cuento que se les presente les proporcione una transmisión de principios a fin con un contenido y una forma que sean propios del carácter narrativo. La brevedad del relato, la sencillez de la exposición del lenguaje y la intensidad emotiva son imprescindibles. El educando debe comprender la narración; no se trata solo de decir cosas, sino de mostrárselas con palabras, en la narración o en la lectura. Esto se logra con el estudio, análisis y preparación del maestro.

El cuento es una de las formas genéricas más gustadas por los educandos. Esta posee un contenido estético y ético que contribuye a la formación de la cultura, a la formación de los sentimientos y cualidades morales, tan necesarias desde la primera infancia.

La épica enfrenta sucesos que se cuentan sobre la vida del hombre en un tiempo y espacio determinados, que llega a través de la voz de un narrador. La narración, como bien se afirma, está presente en el origen de las más arcaicas civilizaciones, por lo que es tan antigua como el mismo hombre.

En los cuentos, esos que narran historias donde las brujas hechizan, los animales hablan, bailan y cantan y habitan las hadas, la magia se hace realidad, y parte de ella, porque hay seres animados e inanimados que realizan acciones humanas. Estos son los preferidos por los niños (Rodríguez, 2013, p. 1).

Estos educandos sienten especial fascinación por los castillos encantados y misteriosos, las princesas y los fantasmas (aunque no los hayan visto), los reyes, y las varitas mágicas que son capaces de realizar grandes transformaciones, como la de convertir una calabaza en un hermoso carruaje con sus caballos y lacayos; por ejemplo, La Cenicienta de Charles Perrault.

Esta forma genérica infantil es la fuente más vívida, la muestra más sugestiva y la preferida por los educandos de todas las latitudes; está relacionada con sus intereses, características psicológicas, y deseos de conocerlo todo. Cuando se le cuenta un hecho, una anécdota que lo entretenga y a su vez lo encamina al saber, a la comprensión, a la armonía, a la felicidad, a la solución del conflicto, al goce estético, desde muy pequeño, contribuimos a su aprendizaje y creatividad. Es bueno destacar que aún sin saber leer ellos piden que se les narren cuentos, los cuales escuchan con verdadera atención.

Es importante destacar cómo el maestro desde su formación puede “utilizar la literatura infantil desde su función activa y educativa, porque es transmisora de ideología, de cultura y de lo más preciado, los sentimientos humanistas” (Álvarez, 2021, p. 1).

Los maestros deben conocer que los educandos según sus edades prefieren los cuentos donde intervengan elementos familiares, sobre juegos y actividades recreativas, con sonidos onomatopéyicos, de animales, que refieran a los propios niños y los cuentos dramatizados; otros prefieren aventuras o misterios.

Dentro de su inclusión a toda actividad que lo permita, siempre la obra literaria va a favorecer el esfuerzo intelectual que provoca la lectura o narración en las actividades que realizan, entre las que se incluyen: potenciar las facultades lógicas, el esfuerzo mental que va unido a la lectura o narración, favorecer el enriquecimiento lingüístico (hablar, oír, escuchar), Influir en la educación del sentido estético, propiciar el enriquecimiento de la fantasía y el desarrollo de la imaginación, ayudar a la formación de sentimientos positivos y a desarrollar el lenguaje no solo en su aspecto comunicativo, sino estético y recreativo, favorecer el desarrollo afectivo, pues el educando gracias al cuento podrá encontrar significado a los valores humanos. Gracias a las narraciones o lecturas podrá inventar nuevos cuentos o imaginar y crear personajes.

La actividad de narrar cuentos debe realizarse en un ambiente acogedor y los educandos deben estar a gusto. Es recomendable sentarlos alrededor de las mesas en forma de herradura, para que no se molesten entre sí y para que puedan mirarse unos a otros; pueden sentarse en el piso, sobre cojines para que estén más cómodos.

La maestra debe tener presente en su preparación: Escoger un cuento del agrado de los educandos, seleccionar el lugar adecuado sin ruidos ni interrupciones, analizar el título porque hay que decirle al educando de lo que trata el cuento y generalmente a través de este llegamos a su esencia, analizar el argumento, organizar el cuento por partes: título, introducción, desarrollo (nudo), cierre o final, leer el cuento tantas veces como sea necesario, hasta entender la idea general, estar preparada para improvisar en caso de olvido de alguna parte del cuento, practicar la narración y utilizar los medios de expresividad adecuadamente, evitando exageraciones, tener en cuenta el tiempo para no cansarlos.

No olvidar que al narrar en preescolar y primer grado las palabras que se repiten se deben mantener inalterables, así como las expresiones que caractericen a los personajes. Por ejemplo, en el cuento El gallo de bodas la frase: “yerba límpiame el pico…” no debe variarse. Esas palabras que se repiten deben repetirlas los educandos.

La maestra narra el cuento de memoria, sin emplear material didáctico. Debe hacerlo con una entonación adecuada y una dicción correcta, pues el cuento está lleno de interrogaciones y afirmaciones. El cuento se puede modificar ligeramente, pero teniendo siempre presente que no puede tener profundos cambios en el argumento. Los cambios pueden ser alguna explicación, un cambio de palabra por un sinónimo, etcétera. Los cambios no deben modificar la temática. También cuando se les pide que narren pueden hacer algunos cambios. Es importante, asimismo, que se permanezca atento a las manifestaciones verbales y no verbales de los educandos, pues esto ayudará a comprender los efectos y emociones que la narración pudiera estar provocando en ellos.

Al finalizar la narración puede pedirles a los educandos que respondan una serie de preguntas que los ayuden a reproducirlo, las que deben ser preparadas de antemano. También se le puede pedir que lo narren, pero teniendo presente que seguramente será necesario hacerles algunas preguntas complementarias o prestarles ayuda en las respuestas.

Entre las actividades que pueden realizar los maestros en el contexto educativo con el empleo de la literatura infantil se encuentran: la lectura o narración de cuentos, leyendas, anécdotas y fábulas o recitar poemas, jugar con versos y adivinanzas, conversar sobre los personajes, ordenar escenas del cuento a partir de láminas y en correspondencia con el modelo recibido, responder preguntas sobre las partes más importantes del cuento, nombrar el personaje principal y a los secundarios, dramatizar una escena del cuento, escenificar el cuento, modelar los personajes del cuento, dibujar el cuento (personaje, ambiente), Inventar otro final, añadir o suprimir escenas (con ayuda del adulto).

En este proceso de lectura el maestro debe integrar sus saberes desde su formación, integrando los contenidos desde la didáctica de la Lengua Española y las variantes que pueden aplicar con las lecturas extra clase, la biblioteca escolar, los círculos de interés de lectura y un acercamiento a la promoción y animación de la lectura con actividades dinámicas, participativas e integrales. Esto se logra a partir de los saberes que ese maestro tiene de la obra literaria, sus contextos y los autores. Desde esta mirada pueden contribuir a su formación profesional a través de la literatura.

Ejemplo de actividad que se puede realizar vinculada a la Didáctica de la Lengua Española Actividad: Lectores Detectives – Comprensión Lectora Activa Objetivo: Desarrollar estrategias didácticas para enseñar la comprensión lectora en Primaria mediante el enfoque activo, inferencial y colaborativo, usando textos breves narrativos o informativos. 🔧 Recursos sugeridos: Textos narrativos breves, cartulinas, marcadores, papeles de roles, preguntas guía, fichas de trabajo.

Lectura en Capas – Lectores Detectives Dinámica: Los maestros leen un texto narrativo dividido en partes. Después de cada fragmento, realizan inferencias sobre lo que puede suceder, qué pistas hay, y qué emociones están presentes. Propósito:

Creación Colaborativa del Equipo: Construcción de Preguntas – Triángulo Lector

  1. Diseñar preguntas de diferentes niveles: literal, inferencial y crítico. Cada vértice del triángulo representa un nivel de comprensión.
  2. Con cartulinas y marcadores, organizar la secuencia del texto leído: inicio, desarrollo, clímax y desenlace. Agregar ideas clave y conectores.
  3. Realizar fichas literarias y esquemas que resumen los datos del autor.
  4. Establecer relaciones intertextuales.

Es importante que los maestros adopten enfoques pedagógicos que integren prácticas de lectura efectivas que permitan utilizar estrategias para comprender el texto que van a leer o trabajar con sus educandos. La enseñanza de la Lengua Materna, a través de la asignatura de Comunicación Literatura, tiene como aspiración fundamental desarrollar la capacidad de comunicarse de manera efectiva, así como fomentar el disfrute, la comprensión y el análisis de las obras literarias. En este contexto, la lectura se presenta como el componente idóneo para alcanzar estos objetivos. Por tanto, es imperativo fortalecer este hábito. Esto no solo enriquecerá la experiencia educativa de los maestros, sino que también les proporcionará herramientas valiosas para enfrentar los desafíos académicos y personales del futuro (Reyes, Bravo y Bermúdez, 2025, p. 847).

Conclusiones

La educación preescolar y primaria constituye el primer eslabón del sistema educacional cubano, y esto exige de maestros con una cultura literaria que protagonicen efectos multiplicadores hacia el perfeccionamiento del proceso educativo en todas las áreas de su desarrollo.

 El educador en formación necesita, durante el desarrollo de su desempeño profesional, utilizar diversos medios didácticos con el fin de incrementar la calidad y la efectividad de su trabajo pedagógico en la institución, y que reúnan los requerimientos para la edad. Esto favorece el desarrollo de las habilidades en los educandos, así como en el perfeccionamiento de las actitudes relacionadas con el conocimiento, a través del lenguaje, la imaginación, la socialización, el mejor conocimiento de sí mismo y de los demás. En este sentido, la literatura infantil facilita este empeño, porque es una forma con un alto valor ético y estético que lleva a los educandos a forjar una cultura, a regular su comportamiento y a disfrutar con obras que le aportan sabiduría y placer.

Es el maestro el encargado de contribuir al desarrollo ideológico de la niñez y la juventud. Para lograr este propósito, ha de ser un incansable estudioso, que logre una sólida preparación en la que debe estar incluido el conocimiento de la literatura infantil, el hábito de la lectura y la capacidad para disfrutar y apreciar la belleza artística, para transmitirla a los educandos.

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Declaración de conflicto de interés y conflictos éticos

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Contribuciones de los autores

Anisia Quintana Padrón: Redacción del artículo, fundamentos teóricos, diseño de la metodología, diseño del artículo.

Tatiana Bocourt Salabarría: Fundamentos teóricos metodológicos, revisión de todo el contenido.

Bárbara Capote Jiménez: Fundamentos didácticos y pedagógicos.